Las cosas por su nombre
Por RamÃn Alfonso Sallard
AndrÃs Manuel LÃpez Obrador es un polÃtico extremadamente metÃdico, que suele planificar a largo plazo. Lo ha demostrado durante de toda su trayectoria pÃblica. Tiene tambiÃn la suficiente flexibilidad para modificar sobre la marcha si las circunstancia asà lo ameritan. VarÃa de tÃctica, incluso de estrategia, pero persiste fÃrreamente en su objetivo de fondo, asumido desde que contendià por primera vez por un cargo de elecciÃn popular âla gubernatura de Tabascoâcon la oposiciÃn de izquierda, en noviembre de 1988: la construcciÃn de un amplio movimiento social y polÃtico capaz de transformar al paÃs por la vÃa pacÃfica.
Este objetivo de fondo implica un cambio de rÃgimen, cuya consolidaciÃn y permanencia requiere de una profunda reforma del Estado que revierta el modelo neoliberal impuesto a MÃxico desde el exterior, a partir de 1983. En el largo trayecto, AMLO ha ido perfeccionando su narrativa, a fin de politizar a segmentos poblacionales que antes no participaban en las actividades ni en la discusiÃn polÃtica, o bien, lo hacÃan a favor del rÃgimen bipartidista que emergià del fraude electoral de 1988.
Desde ese aÃo, AMLO ha venido puliendo su mensaje, al igual que los mÃtodos de organizaciÃn y movilizaciÃn social. El primer paso fue definir lo que en metodologÃa de la investigaciÃn se conoce como âel hilo conductorâ. El concepto, utilizado inicialmente por Heidegger en su obra El ser y el tiempo (1927), fue retomado y clarificado aÃos mÃs tarde (1960 y 1986) por su discÃpulo Hans-Georg Gadamer en Verdad y mÃtodo (I y II).
El mÃtodo AMLO, por decirlo de alguna manera, carecerÃa de valor si no existiese la experiencia de sentido que da lugar a la comprensiÃn. El proceso de discernir es de carÃcter lingÃÃstico y encuentra siempre un momento de aplicaciÃn.
La problemÃtica de la comprensiÃn y el intento de aprehenderla (con hache) ha pertenecido, tradicionalmente, al Ãmbito de la gramÃtica y de la retÃrica. Por ello, el lenguaje es el medio que facilita a los interlocutores la cogniciÃn de la cosa.
SegÃn Gadamer, comprender lo que alguien dice es ponerse de acuerdo en la cosa, no colocarse en el lugar del otro para reproducir sus vivencias. ParadÃjicamente, las dificultades en las que se altera o dificulta el ponerse de acuerdo son las que, con mÃs facilidad, permiten hacer conscientes las condiciones bajo las que se realiza cualquier consenso.
Y consenso social es, justamente, lo que pretende AMLO al plantear sus reformas constitucionales en este tiempo, independientemente del resultado final de las votaciones en el Congreso de la UniÃn. Su ofensiva polÃtica, que està a la vista de todos, es tÃcticamente impecable. Impuso de nueva cuenta su agenda a una oposiciÃn cada vez mÃs disminuida y errÃtica.
Desde el jueves pasado nos encontramos en ese absurdo legal denominado âintercampaÃasâ, aberraciÃn que se prolongarà hasta el 29 de febrero, y cuyos efectos son el silencio obligado de todos los contendientes a la presidencia de la RepÃblica. Es decir, el presidente estarà prÃcticamente solo en la conversaciÃn pÃblica durante mÃs de un mes, tiempo que aprovecharà para machacar diariamente desde las maÃaneras las virtudes del paquete de reformas que propone.
LÃpez Obrador fijarà con claridad, y sin dificultad alguna, los dilemas Ãticos que habrà de enfrentar la oposiciÃn en su conjunto. Si ellos siguen alejados de âla cogniciÃn de la cosaâ, lo que sucederà es que facilitarÃn el consenso social a favor de las reformas, permitiendo a millones de votantes hacer conscientes las condiciones bajo las que se realizan.
Ahora bien, Âquà entendemos por ârÃgimenâ? Para el politÃlogo y filÃsofo del derecho Norberto Bobbio, el concepto rÃgimen se refiere al modo en que se ejerce el poder polÃtico en una sociedad. Lo distingue claramente de otro concepto cercano denominado «forma de gobierno», porque este se limita a la estructura formal del poder polÃtico, es decir, a la manera en que se organiza la autoridad polÃtica.
El rÃgimen, segÃn Bobbio, es «el complejo de reglas y principios que regulan la formaciÃn, el ejercicio y la sucesiÃn del poder polÃtico». Este entramado de reglas y principios incluye todas las normas formales –empezando por la ConstituciÃn–, pero tambiÃn las reglas informales, entre ellas las costumbres y tradiciones polÃticas.
Bobbio identifica dos dimensiones fundamentales del rÃgimen: a) La dimensiÃn constitucional, que se refiere a las reglas formales que regulan el poder polÃtico; y b) La dimensiÃn polÃtica, que se refiere a las reglas informales que regulan el poder polÃtico.
AMLO ha trabajado en ambas dimensiones desde el inicio de su gobierno, con el propÃsito de realizar un cambio de fondo al rÃgimen que le antecedià y, al mismo tiempo, ha avanzado en la consolidaciÃn de ese nuevo complejo de reglas y principios. La praxis le ha demostrado que ese entramado es reversible si no concreta tambiÃn reformas profundas a la estructura del Estado actual. Tal es la gÃnesis de la propuesta presidencial que habrà de desvelarse el prÃximo 5 de febrero.
Regreso a Bobbio. Para Ãl, la dimensiÃn constitucional del rÃgimen se refiere a las reglas que establecen la estructura formal del poder polÃtico. Se expresa en la manera en que se organiza la autoridad polÃtica. Estas reglas pueden ser escritas, o no, pero en cualquier circunstancia deben ser aceptadas por la sociedad como legÃtimas.
En cuanto a la dimensiÃn polÃtica del rÃgimen, en este renglÃn se inscriben las reglas informales que regulan el poder polÃtico. Pueden ser de muy diversa Ãndole e incluir costumbres, tradiciones, normas sociales, etc. Las reglas polÃticas suelen ser menos explÃcitas que las reglas constitucionales. Sin embargo, tambiÃn son importantes para regular el poder polÃtico.
Apunte final: si las Ãlites intelectuales que construyeron la candidatura opositora de XÃchitl GÃlvez siguen en la postura negacionista que han adoptado hasta la fecha, les serà imposible oponerse y evitar que las reformas se materialicen, ya sea en el Ãltimo periodo de sesiones de la actual legislatura federal o al iniciar la siguiente en septiembre prÃximo.
