Las cosas por su nombre

Por RamÃn Alfonso Sallard

El presidente de la RepÃblica ha sido reiterativo en que âlos medios se regulan con los mediosâ. Asà responde normalmente a preguntas o peticiones sobre nuevas normas legales que codifiquen los derechos y obligaciones de los medios de comunicaciÃn, asà como las atribuciones y lÃmites del ejercicio periodÃstico en MÃxico. Sin embargo, la visiÃn de AMLO en ese tema se asemeja mÃs a la de un demÃcrata liberal del siglo XIX que a la de un jefe de Estado del siglo XXI.

En aquella Ãpoca, el discurso pÃblico se caracterizaba por un orden coherente y racional de las ideas y de los hechos, pero en tiempos de infocracia o rÃgimen mundial de la informaciÃn, paÃses enteros son sometidos por empresas privadas trasnacionales que dominan la aldea digital, ya sea mediante campaÃas en donde âla verdad es irrelevanteâ, o bien, a travÃs de la censura directa e indirecta a sus gobernantes. Hoy las redes sociales pueden encumbrar rufianes o tumbar autoridades legÃtimamente constituidas en funciÃn de intereses oligÃrquicos.

En ese sentido, difiero completamente de la postura presidencial que, a mi juicio, exhibe un candor inconcebible en un polÃtico de su dimensiÃn. No. La autorregulaciÃn o la regulaciÃn entre pares es inoperante en medios de comunicaciÃn, sobre todo en espacios digitales y redes sociales. Se requiere un nuevo tratado entre los Estados y tambiÃn normas legales internas. Cada vez son mÃs las voces que lo demandan, provenientes tanto de instancias gubernamentales como de la sociedad civil. Si no se atienden estos reclamos, el concepto de âsoberanÃaâ perderà vigencia y significado.

Al igual que las 20 reformas â18 constitucionales y dos legales– propuestas por AMLO al Congreso de la UniÃn que han sido calificadas como âprioritariasâ por la 4T, una eventual regulaciÃn de los medios de comunicaciÃn deberÃa tener el mismo nivel de preeminencia y alcanzar tambiÃn el rango constitucional, pues, de lo contrario, las oligarquÃas locales y trasnacionales podrÃan detenerla o revertirla. Asimismo, tendrÃa que establecerse con claridad la funciÃn social del periodismo, al igual que el alcance de las sanciones civiles por daÃo moral en el ejercicio de esta profesiÃn.

Cuando la prensa se regulaba por la prensa âtal es la expresiÃn originalâtodos los medios de comunicaciÃn eran impresos. AdemÃs, en las democracias liberales, las personas podÃan ser propietarias de imprentas. En todo caso, al menos en MÃxico, los controles del poder pÃblico se centraban en el papel y en la circulaciÃn del medio.

Las leyes que restringÃan el ejercicio del periodismo impreso fueron flexibilizÃndose con el paso del tiempo, hasta desaparecer prÃcticamente todos los controles. En el camino, sin embargo, surgieron los medios electrÃnicos de comunicaciÃn. Primero fue la radio y despuÃs la televisiÃn. A diferencia de la prensa, los medios electrÃnicos operan mediante concesiones o permisos, pues requieren del uso del espacio aÃreo regulado por los Estados.

Los tratados internacionales reconocen la soberanÃa de los Estados sobre sus espacios aÃreos. Para mayor precisiÃn, el espacio aÃreo es una porciÃn de la atmÃsfera terrestre de un paÃs ubicada tanto sobre tierra como sobre agua. No obstante, los tratados internacionales precisan que la soberanÃa estatal no se extienda al espacio exterior.

En cuanto a la regulaciÃn internacional del espacio ultraterrestre, existen varios tratados que establecen normas y principios para su uso pacÃfico y responsable: Tratado sobre el espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes (1967), Acuerdo de Rescate y Retorno de Astronautas y Objetos Espaciales (1968), ConvenciÃn sobre la Responsabilidad Internacional por DaÃos Causados por Objetos Espaciales (1972), Convenio sobre el Registro de Objetos Espaciales (1975) y Tratado sobre la Luna (1979), el cual prohÃbe la explotaciÃn de los recursos lunares por parte de los Estados.

Sin embargo, en materia de telecomunicaciones existen varias lagunas. El espacio ultraterrestre es crucial en ese Ãmbito, con satÃlites que proporcionan servicios esenciales para la comunicaciÃn, la navegaciÃn y la transmisiÃn de datos. La UniÃn Internacional de Telecomunicaciones (UIT) es el organismo especializado de la ONU en la materia. La UIT tiene a su cargo la gestiÃn del espectro radioelÃctrico a nivel mundial y la elaboraciÃn de reglamentos para las telecomunicaciones espaciales; asigna las frecuencias radioelÃctricas evitando interferencias entre diferentes satÃlites y sistemas; y establece planes para la distribuciÃn de los satÃlites en Ãrbita, evitando colisiones y congestiones, entre otros aspectos.

El creciente nÃmero de satÃlites en Ãrbita exige una gestiÃn mÃs eficiente del espectro radioelÃctrico y de las Ãrbitas espaciales. Pero el mayor desafÃo, que es tambiÃn una preocupaciÃn creciente, es la seguridad de las redes y de los sistemas espaciales frente a ciberataques.

Por otro lado, la irrupciÃn de los medios de comunicaciÃn digitales y las redes sociales, si bien ha transformado la forma en que nos comunicamos e informamos, tambiÃn plantean desafÃos en cuanto a su regulaciÃn a nivel internacional, pues no existe en la actualidad un organismo que se ocupe de este tema. Los principales problemas podrÃan resumirse de la siguiente manera:

  • Libertad de expresiÃn vs. discurso de odio: La difusiÃn de contenido ilegal o daÃino, como el discurso de odio, continuarà sin control si no se regula este derecho, que no es absoluto. Uno de sus lÃmites es, precisamente, el discurso de odio.
  • DesinformaciÃn y noticias falsas: Combatir ambos elementos es una tarea compleja que requiere la colaboraciÃn de diferentes actores, incluyendo gobiernos, plataformas digitales y sociedad civil. Sin embargo, si las restricciones no se establecen en instrumentos internacionales y en normas internas, la desinformaciÃn y las noticias falsas continuarÃn ad infinitum.
  • Privacidad y protecciÃn de datos: Regular internacionalmente y en la legislaciÃn interna la recopilaciÃn y el uso de datos personales por parte de las plataformas digitales, resulta crucial para proteger la privacidad de los usuarios.
  • Tratado antimonopolio: Es absolutamente indispensable combatir legalmente la concentraciÃn de poder en unas pocas plataformas.

ÂLos medios se regulan con los medios? Desde luego que no. A menos que se quiera subordinar a un paÃs como MÃxico a plataformas privadas como YouTube. ÂLe cae, presidente, o ya tomà nota?

Por Redaccion

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