Las cosas por su nombre
Por RamÃn Alfonso Sallard
En los Ãltimos dÃas, Claudia Sheinbaum concedià varias entrevistas a periodistas y youtubers proclives a la 4T, pero tambiÃn acudià a los programas conducidos por periodistas identificados con la oposiciÃn. En la vÃspera del inicio de su campaÃa por la presidencia de la RepÃblica, la candidata de izquierda optà por salir de su zona de confort y, la verdad, superà con facilidad las aduanas de JoaquÃn LÃpez DÃriga y Ciro GÃmez Leyva. En ambos casos âal igual que con Denise Maerker– mostrà capacidad argumentativa, claridad conceptual y temple para no caer en provocaciones. Probablemente sorprendià a quienes no la conocen y quizà lo siga haciendo durante los tres meses de la campaÃa que inicia este viernes.
En ese lapso quedarÃn claras tres cosas: a) aunque comparte una visiÃn y un proyecto polÃtico transexenal con AMLO, no es una calca del actual presidente, como la oposiciÃn ha intentado etiquetarla; b) a pesar de que es una mujer metÃdica y consistente, con formaciÃn cientÃfica similar a la de Ãngela Merkel, ex canciller alemana, la distancia ideolÃgica entre ambas es abismal; y c) quienes creen que Claudia serà una presidenta dÃbil y que la oposiciÃn podrà destituirla antes de que termine su mandato, como ocurrià con Dilma Rousseff en Brasil, no han entendido que el Plan C diluye cualquier intentona golpista. En la consecuciÃn de esta meta es, precisamente, en lo que Claudia y su equipo trabajan todos los dÃas, secciÃn por secciÃn electoral, a lo largo y ancho del paÃs.
Lo mÃs difÃcil para Sheinbaum fue ganar la nominaciÃn presidencial de su partido. Y, sin embargo, derrotà a sus cinco contendientes por un margen amplio, conforme a las reglas de elecciÃn que todos los participantes aceptaron y suscribieron. Entre los aspirantes habÃa tres pesos pesados de la polÃtica âMarcelo Ebrard, Ricardo Monreal y AdÃn Augusto LÃpez–, un polÃmico cuadro de la izquierda social y parlamentaria âGerardo FernÃndez NoroÃa–, que resultà toda una sorpresa, y un quinto elemento de relleno âManuel Velascoâque, sin embargo, envià al Ãltimo lugar a Monreal.
La encuesta de Morena, y las tres encuestas espejo realizadas por empresas de prestigio en la materia, registraron la amplia aceptaciÃn de que goza la ex jefa de Gobierno de la Ciudad de MÃxico no sÃlo entre las bases de Morena, sino tambiÃn entre la poblaciÃn general. La inconformidad de Marcelo Ebrard con los resultados, lejos de restarle simpatÃas a Claudia la consolidaron como la legÃtima detentadora del bastÃn de mando que el presidente le entregÃ, al investirla de manera simbÃlica como la nueva conductora del movimiento social y polÃtico denominado Cuarta TransformaciÃn. Al final, el tambiÃn ex jefe de Gobierno de la capital del paÃs se disciplinà y aceptà ir en sÃptimo lugar de la lista de Morena al Senado.
En las etapas de precampaÃa e intercampaÃa, Sheinbaum no sÃlo mantuvo la amplia ventaja sobre su adversaria XÃchitl GÃlvez con la que inicià el proceso, sino que mes con mes la ha ido incrementado. EstadÃsticamente es casi imposible remontar en tres meses un diferencial tan grande como el que marcan todas las casas encuestadoras serias. Lo saben en la oposiciÃn. Por eso, lo Ãnico que les queda es ensuciar la campaÃa y enlodar al presidente AMLO y a la candidata de izquierda, con el propÃsito de evitar que Morena y sus aliados obtengan la mayorÃa calificada en ambas cÃmaras del Congreso de la UniÃn.
Como la presidencia de la RepÃblica no està en disputa, las derechas nacionales y extranjeras han hecho diversos anÃlisis de prospectiva para tratar de anticipar quà tipo de administraciÃn encabezarà Claudia Sheinbaum y quà puede esperarse de ella. Los mÃs optimistas observan que su trayectoria, profesiÃn y personalidad son similares a las de Ãngela Merkel, excanciller alemana poseedora de un bajo perfil, que se destacà por un estilo austero y eficaz de gobierno.
En Alemania, la persona que ocupa la titularidad de la CancillerÃa es tambiÃn quien encabeza el gobierno de ese paÃs. Asà ha sido desde la creaciÃn del cargo en 1867, cuando se fundà la ConfederaciÃn Alemana del Norte. Merkel ganà por primera vez la jefatura del gobierno alemÃn en 2005, y luego fue reelecta varias veces hasta completar diecisÃis aÃos como canciller (del 22/11/2005 al 08/12/2021). TambiÃn estuvo veintiÃn aÃos como lÃder de su partido demÃcrata cristiano. En 2020, la revista Forbes la nombrà como âla mujer mÃs poderosa del mundoââ por decimocuarta ocasiÃn.
Merkel, sin embargo, sÃlo comparte con Sheinbaum su formaciÃn cientÃfica, su austeridad personal y su eficacia como gobernante. PolÃtica e ideolÃgicamente se encuentran en las antÃpodas: la alemana es una mujer de derecha, de fuerte convicciÃn neoliberal; la mexicana es una mujer de izquierda que participa en movimientos sociales desde su temprana juventud, y es partidaria de polÃticas redistributivas. Merkel no es, pues, un referente para anticipar las caracterÃsticas del futuro gobierno de Sheinbaum.
Tampoco puede compararse a Claudia con otra gobernante, esta sà formada en la izquierda, que se convirtià en la primera mujer en obtener la presidencia de Brasil: Dilma Rousseff. Si bien es cierto que Luiz InÃcio Lula da Silva, en su primera atapa como presidente de ese paÃs (del 01/01/2003 al 31/12/2010), apoyà fuertemente a Dilma para que lo sucediera en el cargo, tal cual ha hecho el presidente AMLO con Claudia, la correlaciÃn de fuerzas entre la coaliciÃn gobernante y la oposiciÃn es sustancialmente distinta en Brasil y en MÃxico.
Rousseff, militante de un grupo guerrillero en su juventud, aprehendida y torturada en 1970, presa polÃtica durante tres aÃos, ganà por primera vez la presidencia de Brasil en 2010. Gobernà en la misma lÃnea que su antecesor, que logrà sacar de la pobreza a millones de sus compatriotas, pero poco tiempo despuÃs de iniciar su segundo perÃodo, Dilma fue sometida a juicio polÃtico por ambas cÃmaras del Congreso brasileÃo y destituida de su cargo en 2016. Se acusaba a su administraciÃn de una maniobra contable que habrÃa servido para generar la impresiÃn de que se recaudaba mÃs de lo que gastaba. En realidad, el gobierno se habÃa endeudado con bancos pÃblicos y privados para financiar sus programas sociales y se encontraba en mora cuando inicià el proceso de destituciÃn. La maniobra polÃtica, realizada por la derecha, fue posible porque el Partido de los Trabajadores en el que militaban tanto Lula como Dilma, no tenÃa ni siquiera mayorÃa absoluta en las cÃmaras.
AMLO, al igual que Claudia, conocen a detalle lo que sucedià en Brasil. Eso incluye la fabricaciÃn de varios delitos al expresidente y su encarcelamiento durante 580 dÃas, con lo cual fue impedido de presentarse a las elecciones presidenciales de 2018, que ganà el ultraderechista Jair Bolsonaro. El 8 de marzo de 2021, un juez de la Corte Suprema de Justicia anulà todas las condenas a Lula, con lo cual pudo presentarse a las elecciones presidenciales de 2022, que ganà nuevamente. En 2023, la Corte en pleno confirmà la anulaciÃn de las condenas a Lula y determinà que la prisiÃn habÃa sido un âerror histÃricoâ.
En conclusiÃn: la derecha antidemocrÃtica es igual en Brasil que en MÃxico o en EspaÃa. Por tal razÃn, el reto de Claudia Sheinbaum es lograr materializar el Plan C. La mayorÃa calificada garantizarÃa la continuidad de la 4T y de sus polÃticas redistributivas.
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