Con base en información de la Encuesta Nacional contra las Adicciones, explicó que ha crecido el número de personas que han probado drogas ilegales al menos una vez, mientras que el alcohol sigue siendo la sustancia más consumida en el país.
En paralelo, el Observatorio Sonora por la Seguridad reportó en su informe de febrero de 2026 un incremento del 23% en las investigaciones por narcomenudeo en Hermosillo durante ese mes.
“El alcohol continúa siendo una de las principales sustancias y, además, funciona como un punto de inicio hacia el consumo de drogas más fuertes”, señaló Paz Pellat.
También destacó que, aunque el consumo de tabaco tradicional ha disminuido, el uso de vapeadores ha aumentado, sobre todo entre jóvenes, lo que evidencia que las adicciones no desaparecen, sino que adoptan nuevas formas.
Asimismo, indicó que se ha registrado un cambio en los patrones de consumo de alcohol, con un crecimiento entre mujeres, sin que esto implique una reducción entre los hombres.
Aunque los datos son de alcance nacional, el vocero consideró que reflejan una situación similar a la que se vive en Hermosillo, particularmente entre personas de 18 a 36 años.
Advirtió además sobre el riesgo que representa el posible aumento en el consumo de drogas como el fentanilo, debido a la ubicación de Sonora como corredor hacia Estados Unidos.
Explicó que el endurecimiento de controles en la frontera podría ocasionar que parte de estas sustancias permanezcan en territorio local. “Si se complica su traslado y la producción continúa, existe la posibilidad de que esa droga se quede en los municipios y se intente vender ahí”, advirtió.
Aunque actualmente el consumo de fentanilo se mantiene bajo según las encuestas, alertó que existe potencial de crecimiento, especialmente entre jóvenes, quienes pueden ser más vulnerables por factores como la curiosidad, la presión social o su entorno cercano.
Finalmente, señaló que niños y adolescentes también están expuestos a la venta de drogas, incluso dentro de entornos escolares, y subrayó que el consumo excesivo de alcohol tiene efectos visibles en la convivencia social. Como ejemplo, mencionó que en Hermosillo, nueve de cada diez llamadas al 911 durante fines de semana están relacionadas con conflictos vecinales, en gran parte asociados al consumo de alcohol.
