Gracias a la ciencia, en la Ãltima dÃcada la informaciÃn genÃtica o ADN de cualquier especie puede ser extraÃda desde muestras ambientales.

Cada vez que la elusiva vaquita marina (Phocoena sinus) nada, come, excreta o se reproduce en el mar, libera material genÃtico que queda flotando en el agua, como una huella dactilar que la identifica como especie mexicana exclusiva del Alto Golfo de California.

En el verano de 2022, un equipo dirigido por la doctora Tania Valdivia y la maestra Valeria Towns puso en marcha el proyecto piloto para la detecciÃn de ADN Ambiental (eADN) de la vaquita marina, en el nivel superficial y medio del mar en la llamada Zona de Tolerancia Cero, donde histÃricamente existen mÃs registros de avistamientos de esta pequeÃa marsopa, de la que sÃlo quedan entre 10 y 13 ejemplares.

Gracias al avance de la ciencia, en la Ãltima dÃcada la informaciÃn genÃtica o ADN de cualquier especie puede ser extraÃda de muestras ambientales como agua, sedimentos o hielo, sin la presencia directa o en tiempo real de los organismos.

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En el caso de la vaquita marina, el gran reto para el uso de esta poderosa herramienta, considerada como revolucionaria, sensitiva y eficiente para el muestreo no invasivo de especies raras o difÃciles de observar, son las condiciones medioambientales de la regiÃn: agua turbia a 30 grados centÃgrados y fuertes corrientes de marea.

La travesÃa se realizà una maÃana de junio a bordo de la panga de Rafael Gordis SÃnchez, aliado de Pesca Alternativa de Baja California (Pesca ABC), en 10 sitios previamente seleccionados, donde el doctor Armando Jaramillo coloca de manera regular dispositivos de grabaciÃn acÃstica (C-Pods), conocidos como hidrÃfonos, para detectar la presencia de la vaquita marina.

En estos puntos, el coordinador de InvestigaciÃn y ConservaciÃn de MamÃferos Marinos de la ComisiÃn Nacional de Ãreas Naturales Protegidas (Conanp), realiza el monitoreo de los chasquidos que emite el mamÃfero marino para comunicarse y orientarse bajo el agua.

*La vaquita vive en San Felipe, Baja California, y el Golfo de Santa Clara, Sonora.

RECOLECTAN MUESTRAS 

El grupo de trabajo, con el apoyo de un buzo experto, recolectà 20 muestras de agua en bolsas de dos litros dentro de la Zona de Tolerancia Cero, que en el laboratorio filtrà en membranas de 1.2 y .45 micras; es decir, a travÃs de poros que son hasta 155 veces mÃs finos que un cabello humano.

Una vez atrapados los rastros de ADN disueltos en el agua, Valdivia, cientÃfica del Centro de Investigaciones BiolÃgicas del Noroeste, diseÃÃ en la computadora anclas moleculares o primers, validados con tejidos reales de vaquita marina, que uso para secuenciar las muestras con la tÃcnica de PCR, conocida  por las pruebas para detectar covid-19.

Los âresultados alentadoresâ dieron positivo en cinco de los 10 sitios donde se recolectà el agua de mar; aunque, como se esperaba, la concentraciÃn de ADN fue muy baja, debido a la reducida poblaciÃn del cetÃceo.

«Las secuencias obtenidas se alinearon con la base de datos que tenÃamos de referencia, que incluÃa el genoma mitocondrial de vaquita con las otras especies; y obtuvimos match o identidades del 100 por ciento con ADN de vaquita, lo que indica que las secuencias que obtuvimos son de vaquita marinaâ, indicà la investigadora.

Por su parte, Towns, directora de ConservaciÃn de Pronatura Noroeste, destacà la importancia de este estudio piloto, el primero en su tipo con ADN Ambiental; lo que abre una nueva posibilidad para seguir a la vaquita marina con una herramienta eficaz que se puede sumar al monitoreo visual y acÃstico, que se realiza en San Felipe, Baja California y el Golfo de Santa Clara, Sonora.

Indicà que los resultados, que causaron asombro entre los expertos, fueron validados por la AdministraciÃn Nacional OceÃnica y AtmosfÃrica de Estados Unidos.

«Hay mucho por delante, empezando con mejorar la tÃcnica para incrementar los volÃmenes de ADN que podemos identificar. Y nos encantarÃa tener una cantidad suficiente de genoma, que es muy difÃcil; pero que potencialmente nos pudiera ayudar a identificar linajes de vaquita marinaâ, seÃalÃ.

La candidata a doctora en EcologÃa manifestà que de esta forma se podrÃa dar un brinco en la manera de estudiar indirectamente a la especie en peligro de extinciÃn, que aportarÃa informaciÃn que no se tenÃa.

Este primer proyecto piloto de ADN Ambiental se logrà gracias a una subvenciÃn del Fondo de ConservaciÃn de SeaWorld y Busch Gardens; asà como el apoyo de CetÃceos, AcciÃn y TransformaciÃn; eDNA Colaborativo de la Universidad de Washington; el doctor Luis EnrÃquez Paredes, de la UABC ,y el Museo de la Ballena y Ciencias del Mar.

NUEVO ESTUDIO

El doctor Lorenzo Rojas-Bracho, Mr. Vaquita, por ser uno de los cientÃficos que mÃs conoce de la especie, dijo a ExcÃlsior que la herramienta de ADN Ambiental se sumarà al Crucero de ObservaciÃn Vaquita Marina 2024.

Explicà que del 5 al 26 de mayo arrancarà un nuevo estudio piloto de la mano de la Conanp y la organizaciÃn Sea Shepherd, con el fin de tomar muestras de agua y extraer las molÃculas de ADN de esta pequeÃa marsopa.

«Va el barco, observa una vaquita y tenemos que llevar la embarcaciÃn menor con los genetistas y los tÃcnicos de campo, para que tomen las muestras donde la vieron; suena muy fÃcil, pero no lo es, porque la vaquita no deja huella en el agua como las ballenas o los delfines, entonces, cuando se sumerge, la pierdesâ, indicÃ.

El corresponsable del Proyecto Vaquita en la National Marine Mammal Foundation, con sede en San Diego, California, detallà que otra opciÃn es que un dron indique desde el aire dÃnde està el ejemplar y envÃe la ubicaciÃn a la panga, para que llegue el equipo a hacer el muestreo.

Subrayà que, de esta forma, se irà perfeccionando la tÃcnica, mejorando las detecciones en laboratorio y afinando los resultados.

Rojas-Bracho aÃadià que el uso de ADN Ambiental es una alternativa para poblaciones difÃciles de trabajar y escasas, como la vaquita marina, ya que abre el abanico de posibilidades para su monitoreo; mientras mÃs informaciÃn exista, se pueden instrumentar mejores polÃticas pÃblicas para su protecciÃn y conservaciÃn.

Por Redaccion

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