La reconocida cantante Guadalupe Pineda da la bienvenida a sus seres queridos fallecidos en el DÃa de Muertos, una de las tradiciones mÃs importantes de su vida. A travÃs de su interpretaciÃn de âLa Lloronaâ, que incluye un poema en zapoteco, busca conectar con nuevas generaciones y rendir homenaje a sus raÃces.
âLes rezo, les prendo velas. Cuando està listo el altar, les platico y les pido que vengan a mi casa. Soy creyente de que mis seres queridos estÃn conmigo de alguna formaâ, comparte Pineda, quien tambiÃn reflexiona sobre la dificultad de enfrentar el tema de la muerte. âA todos nos genera incertidumbre. Trato de verlo como algo natural y espero que mi muerte llegue en paz y tranquilidadâ.
Con el deseo de acercar esta tradiciÃn a los jÃvenes, Pineda decidià reinterpretar âLa Lloronaâ, una canciÃn emblemÃtica del istmo de Tehuantepec que Chavela Vargas popularizÃ. âEra una necesidad en mi repertorio. Esta canciÃn habla a todos de manera distinta y quiero que las nuevas generaciones la conozcanâ, explica.
Para darle un toque fresco, su versiÃn es casi desnuda, acompaÃada solo por guitarras, bajo y piano. âEl video es sencillo; querÃamos que la canciÃn hablara por sà sola, es mÃgica y nos elevaâ.
El inicio de su interpretaciÃn incluye un poema en zapoteco, un tributo a las lenguas originarias. âQuerÃa honrar nuestras raÃces. Comencà a aprender nÃhuatl y zapoteco, pero decidimos que lo mejor era que lo hiciera alguien que habla esta lengua de nacimiento: Yunitza VÃzquez, una joven zapotecaâ, cuenta Pineda.
La canciÃn, ya disponible en plataformas digitales, se enmarca en la celebraciÃn del DÃa de Muertos, que considera esencial para mantener viva la conexiÃn con los que ya no estÃn. âTengo mi altar de muertos y estoy educando a mis nietos sobre la importancia de esta tradiciÃnâ, agrega.
Pineda tambiÃn se prepara para celebrar 50 aÃos de carrera, comenzando su gira el 1 de noviembre en Caracas y continuando en Chicago el 23 de noviembre, y cerrando el aÃo en la BasÃlica de Guadalupe el 11 de diciembre. âAhora me siento mÃs libre; puedo jugar, experimentar y divertirme en el escenarioâ, concluye.
