Ramón Alfonsdo Sallard
Las cosas por su nombre
La propaganda de guerra maximiza las pérdidas del enemigo y minimiza las propias. Construye narrativas que exaltan valores, principios y actos heroicos atribuidos a sus mandos y tropas, al tiempo que exhibe las incapacidades, indecisiones, vergüenzas, cobardías y traiciones de los contrarios. Cuando estalla un conflicto, los primeros damnificado, de uno y otro lado, son las libertades de expresión y de prensa, así como el derecho de sus sociedades a la información veraz y oportuna. Impera la censura, con mayor o menor rigidez, según sea el caso, pero la coartada es la misma: seguridad nacional.
Hay casos extremos, como el de Israel, que no sólo prohíbe a sus ciudadanos la difusión de imágenes y videos en sus redes sociales, sino que también bombardea directamente a medios de comunicación y asesina sistemáticamente a periodistas en las zonas de conflicto, con el propósito de impedir la documentación puntual de sus crímenes de guerra, delitos de lesa humanidad y el genocidio perpetrado contra la población Palestina (informes de la Relatoría Especial de la ONU, Comité para la Protección de Periodistas y otros). Este tema, sin embargo, será tratado a profundidad en futuras colaboraciones, con datos duros y comprobables, provenientes de fuentes primarias, académicas y periodísticas.
Lo que hoy analizo, de manera concreta, es la propaganda desplegada por el binomio Estados Unidos-Israel y su contraparte Irán en el frente digital, durante el periodo comprendido entre el 28 de febrero y el 10 de abril de 2026, fecha en la que inician, oficialmente, conversaciones de paz entre las partes en conflicto, luego del establecimiento de un frágil alto al fuego de 15 días, logrado con la intermediación de Pakistán.
Después los primeros 41 días de guerra, los datos duros arrojan una victoria contundente del país agredido (Irán), en el terreno mediático y digital, frente al binomio agresor (Estados Unidos e Israel). La paliza es de antología. No sólo afecta los índices de aprobación de Donald Trump y Benjamín Netanyahu en sus respectivos países, sino que también ha dividido a sus otrora bases de apoyo. En el caso norteamericano, la desesperación del presidente por su derrota lo ha llevado a insultar de manera soez a figuras notables de su electorado, algo absolutamente inédito y contraproducente en el terreno de la ciencia política.
Veamos primero el aparato propagandístico iraní (actores, formatos y contenidos), y después al aparato bélico mediático de Estados Unidos e Israel:
Desde marzo de 2026, una gran cantidad de videos generados con inteligencia artificial, representando a Trump y Netanyahu como minifiguras de LEGO, han inundaron las redes sociales. El contenido proviene principalmente de dos fuentes: el Instituto Revayat-e Fath (que significa «Narración de la Victoria»), vinculado al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), y Akhbar Enfejari («Noticias Explosivas»), grupo que se autodescribe como independiente y de base estudiantil. Además, embajadas iraníes en países como Zimbabue y Bulgaria han difundido memes directamente desde cuentas oficiales en X, ampliando el alcance institucional.
La narrativa mediática y digital iraní articula cinco mensajes centrales en sus videos:
1. Trump como títere o pelele de Netanyahu. Un diss trackde rap, por ejemplo, lo llama «perdedor» y lo acusa de ser la «marioneta» de Netanyahu, sobre imágenes de desplomes bursátiles, impactos de misiles y ataúdes.
2. La guerra como cortina de humo del caso Epstein. Los videos iraníes citan repetidamente a Jeffrey Epstein. Así, explotan y multiplican la narrativa ampliamente extendida en su país que acusa a Trump de iniciar la guerra para desviar la atención de la opinión pública sobre los archivos Epstein. El video LEGO más emblemático muestra a Trump ordenando un ataque aéreo tras revisar el «Epstein File» junto a Satanás y Netanyahu.
3. La ridiculización infantilizante del presidente y del poder militar estadounidense. En otro de los videos iraníes, aparece un personaje tipo Trump como un Teletubby con atuendo de bandera estadounidense, sentado en el piso alfombrado de laOficina Oval mientras mueve aviones de juguete sobre un mapa del Medio Oriente. Otras animaciones muestran a un iraní asando cuatro aviones estadounidenses como si fueran un kebab.
4. El horror humanitario como contrapunto emocional. Otro video generado por la IA de Irán muestra Zapatitos infantilesy una mochila de plástico junto a escombros, en claraevocación del bombardeo estadounidense a la escuela de niñas Shajareh Tayyebeh en Minab, que habría dejado un saldo de 165 menores de edad asesinadas. Soldados LEGO estadounidenses caminan por ríos de sangre o regresan a casa en ataúdes diminutos cubiertos con banderas.
5. La derrota inevitable del invasor. Los videos con este contenido proyectan una narrativa de resistencia digna y victoriosa, diseñada tanto para consumo interno como para audiencias de países que también son o han sido agredidos por Estados Unidos en alguna de sus múltiples guerras de expansión y/o agresión, golpes de Estado, saqueo de sus recursos o imposición de políticas públicas lesivas a los intereses mayoritarios de la población. Lo que hoy se denomina el Sur Global,
Irán no opera en un vacío: responde y replica la propia estrategia digital de la Casa Blanca, pero con mayor efectividad e impacto que ésta. Washington publicó videos de la «Operación Epic Fury» que abrían con la estética del Wii Sports de Nintendo y alternaban metraje real de bombardeos con referencias a Call of Duty, Grand TheftAuto, Braveheart, Top Gun y Mortal Kombat.
Los videos iraníes cuentan historias de horror y humillación de Trump, mientras que los de la Casa Blanca proyectan dominio militar y soberbia imperial. Lo llamativo de esta guerra digital es que las dos partes circunscriben su narrativa al lenguaje familiar del entretenimiento. Es decir, utilizan el marco teórico diseñado por varios estudiosos de la comunicación.
Guy Debord acuñó la expresión La sociedad del espectáculoen su libro de título homónimo publicado en 1967. Utilizó esta expresión para describir cómo en las sociedades capitalistas avanzadas las relaciones sociales se habían convertido en meras representaciones visuales y mediatizadas. Según su concepción, el espectáculo era la afirmación de la apariencia y la negación de la vida auténtica.
En su momento, el teórico francés y otros integrantes de la Internacional Situacionista, un movimiento político, artístico y filosófico fundado en 1957 en Italia y Francia que estuvo activo hasta 1972, criticaron acremente el rol alienante de la televisión, del cine y de la publicidad como mecanismos de control social. Hoy es necesario añadir las nuevas Tecnologías de la Comunicación y la Información (TIC) y su principal producto alienante: las redes sociales.
En ese contexto, las animaciones generadas tanto por Irán como por Estados Unidos suavizan la catástrofe de la guerra en algo más digerible para audiencias activas en redes sociales. La IA no solo genera imágenes falsas, sino narrativas completas que compiten algorítmicamente con clips de series, películas y videojuegos.
El impacto y penetración de los memes iraníes ha sido brutal. Inimaginable hasta hace pocos años. Sus videos hanacumulado millones de visualizaciones en diversas plataformas. En conjunto, han retratado a Trump como viejo, desfasado e internacionalmente aislado, exaltando, entre muchos otros aspectos, los moretones en su mano derecha, las peleas internas de MAGA y la audiencia de confirmación de Pete Hegseth.
Según Neil Lavie-Driver, de la Universidad de Cambridge, el objetivo estratégico de Irán al generar toda esta serie de videos ha sido «sembrar suficiente descontento con el conflicto para eventualmente forzar a Occidente a ceder». Y lo han logrado, según las más recientes encuestas (9 de abril) tanto en Estados Unidos como en Israel. La opinión pública de ambos países, sobre todo la norteamericana, ya castiga a sus gobernantes con amplia y creciente desaprobación en casi todos los rubros medidos.
Después de todo, los memes generados por los persas son fluidos no solo en inglés sino también en las diversas lenguas a las que han sido traducidos, entre ellas el castellano. Por si fuera poco, son muy acordes a la cultura estadounidense del espectáculo, al igual que en el arte del trolling o troleo, lo cual marca una “sofisticación” sin precedentes respecto a operaciones de información iraníes anteriores.
Precisamente por el grado de impacto y penetración de los videos iraníes, YouTube e Instagram eliminaron las cuentas de Akhbar Enfejari el 28 de marzo. Paradojas del país de las presuntas libertades. Ejemplo claro de la censura y del alineamiento a la propaganda de guerra del agresor. El lunes continúo con el análisis del conflicto en estas y otras materias.

