RamÃn Alfonso Sallard

SegÃn la ConvenciÃn para la PrevenciÃn y la SanciÃn del Delito de Genocidio (ONU, 1948), esa definiciÃn legal se otorga a quienes cometen actos con la intenciÃn de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, Ãtnico, racial o religioso. Su motivaciÃn puede ser IdeolÃgica, polÃtica o religiosa. El punto clave es que buscan eliminar comunidades enteras por su identidad. La escala de las acciones, ademÃs, debe ser masiva y organizada, con participaciÃn de estructuras estatales o grupos armados paramilitares.

De todo ello es responsable el Estado de Israel y varios de sus gobernantes desde hace mÃs de 70 aÃos. Sin embargo, la protecciÃn de Estados Unidos y la propaganda mediÃtica habÃa ocultado o minimizado ese estado de cosas a nivel mundial. La situaciÃn cambià cuando Francesca Albanesa, Relatora Especial de la ONU sobre la situaciÃn de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados, presentà su informe, especialmente la primera parcialidad titulada «AnatomÃa de un genocidio» (marzo 2024) y sus actualizaciones posteriores (octubre 2024/2025).

Los efectos jurÃdicos, diplomÃticos y econÃmicos de este informe fueron evadidos por Israel, a riesgo de convertirse en un Estado paria, porque la ONU es incapaz de hacer valer sus informes y resoluciones si a Estados Unidos no le da la gana cumplir. Pero lo que el Estado sionista no ha podido controlar, a consecuencia de las nuevas TecnologÃas de la InformaciÃn y de la ComunicaciÃn (TIC), es su descrÃdito ante la opiniÃn pÃblica internacional.

Fue justamente la opiniÃn pÃblica internacional la que parà la matanza en Gaza y presionà a los gobernantes de los paÃses cÃmplices u omisos, algunos de los cuales abandonaron su pasividad para evitar el castigo de sus respectivos electorados. La informaciÃn en tiempo real mediante la difusiÃn masiva de videos en redes sociales fracturà el control narrativo de gobiernos y medios convencionales sobre el genocidio del pueblo palestino.

A tal punto crecià la indignaciÃn mundial por la actuaciÃn de Israel en los territorios palestinos ocupados, que la Corte Penal Internacional (CPI) emitià en noviembre de 2024 una orden de detenciÃn contra su Primer Ministro, de carÃcter vinculante para todos los Estados parte de ese organismo internacional, que son casi todos, a excepciÃn de Israel, Estados Unidos y unos pocos mÃs. La acusaciÃn contra BenjamÃn Netanyahu, sin embargo, se limità a un conjunto de crÃmenes de guerra y delitos de lesa humanidad que este sujeto perpetrà y sigue perpetrando en Gaza. Es decir, para la CPI Ãl no es un genocida sino, solamente, un âcriminal de guerraâ.

Se trata de un tecnicismo legal. El informe final de la Relatora Especial de la ONU no deja lugar a dudas sobre el genocidio perpetrado por Israel y la responsabilidad de varios de sus gobernantes, entre ellos Netanyahu, de 1967 a la actualidad. Pero los palestinos no son el Ãnico pueblo agredido. TambiÃn han sido bombardeados varios paÃses vecinos como LÃbano, Irak, Siria, Yemen e IrÃn.

La diferencia es que los persas son casi los Ãnicos en Asia Occidental âlos otros serÃan TurquÃa y PakistÃnâque quieren y pueden oponerse militarmente al Estado sionista para frustrar su plan de reconstrucciÃn del Gran Israel. Esa es la razÃn de fondo de Netanyahu para agredir a IrÃn, con el respaldo de EU, cuya motivaciÃn es eminentemente econÃmica y geopolÃtica. Al asesinar a un jefe de Estado en funciones âel ayatolà Alà Jameneiâlos gobernantes de ambos paÃses cometieron un nuevo crimen de guerra, pues se trataba de una «persona internacionalmente protegida» segÃn la ConvenciÃn sobre la PrevenciÃn y el Castigo de Delitos (ONU, 1973). Esta acciÃn se sumà a los siguientes crÃmenes de guerra y delitos de lesa humanidad documentados por la CPI:

1. CrÃmenes de guerra. 1) Hambruna como mÃtodo: Israel restringià deliberadamente en Gaza el acceso a alimentos, agua y medicinas. 2) Ataques contra poblaciÃn civil: bombardeos y operaciones militares que causaron muertes masivas de civiles. 3) DestrucciÃn de infraestructura esencial: escuelas, hospitales y sistemas de agua fueron afectados, lo que agravà la crisis humanitaria.

2. CrÃmenes de lesa humanidad. 1) PersecuciÃn sistemÃtica de la poblaciÃn palestina: acciones consideradas como parte de un ataque generalizado contra civiles. 2) Exterminio y otros actos inhumanos: la CPI evaluà que las condiciones impuestas en Gaza equivalÃan a un ataque intencional contra la supervivencia de la poblaciÃn.

A su vez, del amplio informe de la Relatora Especial de la ONU dividido en varios documentos, destacan los siguientes pÃrrafos:

â83. El genocidio de Gaza es una tragedia anunciada, y existe el riesgo de que se extienda a otros palestinos que viven bajo dominio israelÃ. Desde su creaciÃn, Israel ha tratado al pueblo ocupado como un estorbo odioso y una amenaza que debe erradicarse, y ha sometido a millones de palestinos, durante generaciones, a indignidades cotidianas, matanzas en masa, encarcelamientos en masa, desplazamientos forzados, segregaciÃn racial y apartheid. El progreso en su objetivo del âGran Israelâ amenaza con suprimir a la poblaciÃn autÃctona palestina.

â84. La conducta genocida de Israel, oculta detrÃs de falsos relatos israelÃes de una guerra librada en âlegÃtima defensaâ, debe observarse dentro de un contexto mÃs amplio: comprende numerosos actos (totalidad de la conducta) dirigidos en conjunto contra los palestinos como tales (totalidad de un pueblo) en todo el territorio en el que residen (totalidad de la tierra) con el fin de favorecer las ambiciones polÃticas de Israel de ejercer soberanÃa sobre todo el territorio palestino anteriormente bajo mandato. En la actualidad, el genocidio de los palestinos parece ser el medio para alcanzar un fin: la completa expulsiÃn o erradicaciÃn de los palestinos de la tierra que forma parte esencial de su identidad, y que Israel codicia ilegal y abiertamente.â (A/79/384, 1 de octubre de 2024).

â67. El genocidio en Gaza no se cometià de forma aislada, sino en el marco de un sistema de complicidad mundial. En lugar de velar por que Israel respete los derechos humanos bÃsicos y la libre determinaciÃn del pueblo palestino, poderosos terceros Estados âque perpetÃan prÃcticas coloniales y de capitalismo racial que hace mucho tiempo que deberÃan haber pasado a la historiaâ han permitido que las prÃcticas violentas se conviertan en una realidad cotidiana. Incluso cuando la violencia genocida se hizo visible, los Estados âen su mayorÃa occidentalesâ prestaron y siguen prestando apoyo militar, diplomÃtico, econÃmico e ideolÃgico a Israel, incluso cuando este utilizà como arma la hambruna y la ayuda humanitaria. Los horrores de los dos Ãltimos aÃos no son una aberraciÃn, sino la culminaciÃn de una larga historia de complicidad.â (A/80/492, 20 de octubre de 2025).  

Por si hubiera alguna duda, el criminal de guerra y genocida, BenjamÃn Netanyahu, lo dejà muy claro en declaraciones recientes:

«No basta con ser moral. No basta con ser justo. Jesucristo no tiene ventaja sobre Gengis Kan. Si eres lo suficientemente fuerte, despiadado y poderoso, el mal vencerà al bien».

Por Redaccion

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