Hermosillo, Sonora. Lunes 22 de junio de 2026. El cuidado y la atención a la salud mental en las etapas de la niñez y la adolescencia debe asumirse de manera urgente como una prioridad sistémica e integral, y no limitarse únicamente a una respuesta de emergencia ante situaciones críticas de riesgo. Así lo advirtió la psicóloga conductual infantil, Miriam Alejandra López Sandoval, quien subrayó la importancia imperativa de generar entornos seguros y protectores desde las edades más tempranas.

La especialista detalló que el acompañamiento emocional en la infancia es una pieza clave en la formación de los menores. Este seguimiento oportuno permite a padres y profesionales identificar a tiempo señales de alerta relacionadas con cuadros de ansiedad, conductas disfuncionales influenciadas por el ecosistema digital o problemáticas arraigadas dentro del núcleo familiar.

El desafío de los retos virales y el entorno digital

En la actualidad, el acceso desmedido a las redes sociales y el uso de dispositivos electrónicos se han consolidado como uno de los principales desafíos para la crianza y el desarrollo cognitivo. Los menores se enfrentan de manera cotidiana a una alta exposición a contenidos no aptos para su madurez emocional, así como a la viralización de retos que atentan directamente contra su integridad física.

Al respecto, la psicóloga López Sandoval fue enfática en señalar los riesgos de estas plataformas:

  • Falta de diseño adecuado: Las redes sociales no constituyen entornos que hayan sido diseñados estructuralmente para la infancia.
  • Peligro por falta de filtros: La difusión creciente y sin control de retos virales representa un peligro real y tangible para las niñas, niños y adolescentes, especialmente cuando navegan sin supervisión adulta.
  • Reproducción de conductas: Ante comportamientos atípicos o la imitación de conductas observadas en internet, se vuelve fundamental la intervención profesional para detectar el origen del problema y dotar al menor de herramientas de gestión emocional.

Recomendaciones y lineamientos de prevención

Para contrarrestar estos efectos negativos, los expertos en salud mental conductual recomiendan que la introducción a dispositivos como teléfonos celulares o tabletas electrónicas se realice de manera estrictamente gradual. Se sugiere que este acceso comience preferentemente entre los 10 y 12 años de edad. Asimismo, este proceso debe contar en todo momento con el acompañamiento directo de los padres o tutores, reforzado por la implementación de herramientas tecnológicas de control parental.

Finalmente, se concluyó que una prevención efectiva no debe limitarse a la terapia psicológica reactiva. Esta debe robustecerse mediante programas de educación socioemocional dentro de las instituciones escolares y a través de una participación activa de la familia. El entorno doméstico y cercano sigue siendo la clave definitiva para que los menores interpreten de manera adecuada los contenidos que consumen diariamente en la red.

Por Redaccion

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