Hermosillo, Sonora. Domingo 5 de julio de 2026. La fiebre por el balompié internacional no solo se vive dentro de las canchas o a través de las pantallas, sino también mediante la preservación de su historia gráfica. Muestra de ello es la historia de Jack Hurtado, un apasionado coleccionista originario de Perú, quien a lo largo de más de 20 años ha dedicado su tiempo y esfuerzo a consolidar una de las colecciones de memorabilia futbolística más impresionantes de la región.
Hurtado ha logrado reunir una cifra que supera los 800 álbumes de fútbol dedicados exclusivamente a las distintas ediciones de la Copa del Mundo. Lo que comenzó como un pasatiempo personal se convirtió con el paso de las décadas en un exhaustivo registro documental que plasma la evolución de los equipos, las plantillas y los astros que han marcado la máxima fiesta del deporte global.
El valor de la memoria impresa en el fútbol
La colección de Hurtado resalta en un contexto donde el coleccionismo de artículos deportivos ha tomado un auge significativo a nivel internacional, impulsado por las siguientes dinámicas:
- Preservación histórica: Cada ejemplar resguarda las alineaciones, uniformes y datos estadísticos oficiales de torneos que datan de hace varias décadas.
- Diversidad de piezas: La compilación integra sutiles variantes editoriales, ediciones especiales de diferentes países y registros nostálgicos que difícilmente se encuentran en plataformas digitales.
- Impacto generacional: El intercambio de postales o «estampitas» se mantiene como una tradición comunitaria que une a familias completas de diversas latitudes del planeta en vísperas de cada torneo mundial.
Este acervo documental no solo representa un logro individual de constancia, sino un testimonio tangible de cómo el entusiasmo por el fútbol trasciende fronteras geográficas y temporales, consolidando el coleccionismo como un pilar fundamental de la cultura popular contemporánea.
