Científicos advierten que vórtices submarinos están acelerando la fractura del glaciar Thwaites, cuya desaparición podría elevar drásticamente el nivel del mar.
El llamado glaciar del fin del mundo, ubicado en la Antártida Occidental, está mostrando signos de colapso más rápido de lo previsto. Investigadores alertan sobre una “desestabilización acelerada” provocada por la aparición de tormentas ocultas bajo la superficie del hielo, que generan vórtices capaces de atraer corrientes marinas cálidas, intensificando el derretimiento.
Según un estudio publicado en Nature Geoscience, los científicos han identificado que el derretimiento superficial del glaciar crea fracturas internas, y estas fracturas permiten la entrada de agua que, al descender, forma vórtices energéticos. Estos funcionan como embudos que succionan agua caliente del océano hacia el interior del glaciar, debilitando su estructura desde abajo.
Este fenómeno ha generado lo que los investigadores llaman “tormentas submarinas heladas”, que están acelerando la desintegración del glaciar. Se estima que el glaciar Thwaites ha perdido más de 600 mil millones de toneladas de hielo desde la década de 1980, lo que lo convierte en una de las mayores amenazas ambientales del planeta.
La glacióloga Mattia Poinelli, autora principal del estudio e investigadora de la Universidad de California en Irvine, describió los vórtices:
“Se ven exactamente como una tormenta. Son muy energéticos, con un movimiento vertical y turbulento cerca de la superficie.”
🌊 ¿Qué ocurriría si el glaciar colapsa?
🔹 El glaciar Thwaites tiene 120 kilómetros de ancho y cubre unos 199 mil km², una extensión similar a Florida o Gran Bretaña.
🔹 Su colapso podría provocar un aumento global del nivel del mar de hasta 3 metros.
🔹 Ciudades como Nueva York, Shanghái, Miami, Ámsterdam y Buenos Aires quedarían parcialmente bajo el agua.
Los científicos advierten que el ritmo actual de deshielo podría desencadenar un colapso irreversible en décadas, no siglos, como se pensaba antes.
“En un futuro con más agua caliente y mayor derretimiento, veremos más de estos efectos en diferentes áreas de la Antártida”, alertó Poinelli.
