Hermosillo, Sonora. Miércoles 24 de junio de 2026. México se prepara para enfrentar uno de los veranos más calurosos de su historia debido a una compleja combinación meteorológica generada por el fenómeno de «El Niño», el periodo de la canícula y los efectos globales del cambio climático. De acuerdo con un informe técnico de la empresa mexicana Startup Renaissance, especializada en soluciones de estimulación de lluvias, este escenario proyecta un impacto severo sobre la disponibilidad de recursos hídricos y la estabilidad en la producción de alimentos en el país.
El análisis estacional, correspondiente a los meses de junio, julio y agosto de 2026, advierte que las condiciones previstas podrían evolucionar hacia un patrón de «Súper Niño», alterando de forma drástica las precipitaciones. Esto provocará sequías extremas en las principales franjas agrícolas del norte de la República, así como lluvias torrenciales e inundaciones focalizadas en otras regiones, desestabilizando las cadenas de suministro y al sector pecuario.
Sonora en la franja de alta vulnerabilidad agropecuaria
El informe detalla que las regiones del Norte, Noroeste y Noreste del territorio nacional resentirán con mayor fuerza el estrés hídrico y la ausencia de lluvias regulares. Esta condición incrementará de forma directa el riesgo de pérdidas totales de cosechas, desabasto de agua para el ganado y la proliferación de plagas o enfermedades agrícolas.
Entre las diez entidades federativas clasificadas bajo el nivel de riesgo más crítico debido a su dependencia estructural del agua para la actividad agropecuaria se encuentran:
- Noroeste y Península: Sonora, Sinaloa, Baja California y Baja California Sur.
- Norte y Mesa Central: Chihuahua, Coahuila, Durango, Nuevo León, Tamaulipas y Zacatecas.
Modelos de predicción climática anticipan reducción de lluvias
De acuerdo con las proyecciones científicas del North American Multi-Model Ensemble (NMME), los modelos muestran una tendencia clara hacia la reducción de los niveles de captación pluvial entre junio y agosto, afectando también a amplias zonas del centro y occidente de México conforme avance el patrón de «El Niño». La Organización Meteorológica Mundial (OMM) respalda la tendencia al estimar una probabilidad del 80 por ciento de que este fenómeno se establezca plenamente durante este trimestre y permanezca activo hasta el mes de noviembre.
Especialistas del sector económico y agrícola advirtieron que los efectos colaterales de este verano extremo no se limitarán al campo, sino que se traducirán en un incremento generalizado en los precios de los alimentos e insumos básicos debido a la baja productividad generalizada. Asimismo, las autoridades exhortan a la población a extremar precauciones ante el aumento en la frecuencia de ondas de calor intensas y el elevado riesgo de incendios forestales en la región.
