Las cosas por su nombre
Por RamÃn Alfonso Sallard
La presunta lucha por la democracia que Lorenzo CÃrdova planteà el domingo en el ZÃcalo no es tal. En realidad, se trata de un asunto mÃs vulgar: el pleito es por el dinero y por mantener el control polÃtico y operativo del Ãrgano electoral.
Desde 1996, cuando Ernesto Zedillo ideà el modelo vigente hasta hoy, un grupo de poder emanado del Movimiento de AcciÃn Popular (MAP), a cuyos integrantes se les conocÃa tambiÃn como mapaches, empezà la colonizaciÃn de las instancias de direcciÃn y de los puestos clave de la estructura electoral, hasta lograr el control total del aparato a partir de 2016.
Tal como lo hicieron con otros organismos constitucionales autÃnomos, que entregaron a los grupos de interÃs dominantes en cada sector, los gobiernos neoliberales del PRI y PAN cedieron el INE âantes IFEâ, en calidad de feudo, a una cofradÃa que les garantizaba continuidad e impunidad. Asà fue hasta que llegà el tsunami electoral de 2018, que modificà por completo la correlaciÃn de fuerzas polÃticas.
TodavÃa lograron algunas maniobras favorables al antiguo rÃgimen en 2021 (el desconocimiento de las candidaturas de Morena a los gobiernos de Guerrero y MichoacÃn), pero ya no pudieron inducir el nombramiento de nuevos consejeros electorales a travÃs de los partidos polÃticos. Esto redujo la influencia de la secta en el organismo electoral. Sin embargo, sus adherentes siguen siendo mayorÃa en el Consejo General.
La desmesura con la que Lorenzo CÃrdova se ha conducido desde que dejà la presidencia del INE, formulando todo tipo de acusaciones al presidente AMLO, se inscribe en este contexto. El junior âhijo del notable politÃlogo Arnaldo CÃrdova, ya fallecidoâ, desde luego, no es el lÃder, sino apenas un vasallo que transmite el mensaje. El seÃor feudal del INE se llama Josà Woldenberg.
El proceso de feudalizaciÃn del Estado mexicano es un tema que he investigado a fondo desde hace varios aÃos. De hecho, mi proyecto de tesis doctoral en Ciencias PolÃticas se denomina: âMÃxico: del Estado corrupto al Estado criminal. Treinta y seis aÃos de neoliberalismo y feudalizaciÃn del poder pÃblico (1982-2018)â. El Instituto Nacional Electoral es uno de los casos objeto y sujeto de estudio. En su momento, mi tesis habrà de publicarse en forma de libro.
El feudalismo, como es sabido, fue un sistema polÃtico, econÃmico y social que dominà Europa durante la Edad Media. Se caracterizà por una estructura jerÃrquica de poder, con el rey en la cima, seguido por los nobles, los caballeros y los campesinos. La propiedad de la tierra era la base de la riqueza.
A cambio de jurar fidelidad al rey, los nobles y los caballeros recibÃan tierras y protecciÃn. Estas personas llegaban a poseer grandes predios que dividÃan en feudos. Los seÃores feudales entregaban, a su vez, estas porciones de tierra a sus vasallos, a cambio de servicios militares y polÃticos.
Los vasallos, por su parte, tenÃan dos obligaciones principales: a) servir militarmente a su seÃor feudal y b) pagar a Ãste impuestos. TambiÃn tenÃan derechos: 1) a la protecciÃn del seÃor feudal y 2) a la justicia en sus tierras. Es decir, entre el seÃor feudal y sus vasallos existÃan obligaciones y derechos recÃprocos.
Aunque el feudalismo como sistema desaparecià hace ya varios siglos, algunos de sus principios se siguen aplicando en los Estados modernos, cuyas estructuras de poder estÃn organizadas de manera jerÃrquica, con diferentes niveles de gobierno y con atribuciones claramente establecidas para sus funcionarios.
Los ciudadanos, tal como lo hacÃan los vasallos en la Ãpoca feudal, pagan tambiÃn impuestos al Estado para financiar sus servicios. En la mayorÃa de los paÃses, de igual forma, existe la obligaciÃn de realizar el servicio militar y de servir en el ejÃrcito en caso de guerra. A su vez, el Estado tiene la obligaciÃn de proteger a sus ciudadanos de la violencia y el crimen.
El mundo unipolar que emergià de la implosiÃn de la UniÃn SoviÃtica revalorà los principios del feudalismo y sometià a una suerte de vasallaje a varios Estados, apelando a factores econÃmicos y al libre comercio, en un marco de globalizaciÃn de los factores y de las cadenas de producciÃn. MÃxico fue objeto de esa dinÃmica durante el perÃodo neoliberal y, a su vez, adoptà el modelo sugerido por los organismos internacionales dominados por Estados Unidos, basado en el fraccionamiento del Estado clÃsico conformado por tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial).
Las reformas estructurales impuestas a MÃxico desde el exterior âreceta que EU se niega a instrumentar en su propio paÃsâtuvieron como principal elemento la creaciÃn de diversos organismos autÃnomos, algunos de ellos de carÃcter constitucional, para proteger los intereses privados nativos y trasnacionales. Todos y cada uno de ellos fueron entregados a los grupos de interÃs dominantes en cada sector de la economÃa.
Los OCA en materia polÃtico-electoral (IFE e INE) y en derechos humanos (CNDH y los respectivos organismos estatales), si bien tuvieron un impulso internacional, son resultado de la lucha y del empuje de diversos actores polÃticos opositores, que durante varias dÃcadas pugnaron por mayores espacios de participaciÃn y representaciÃn. Sin embargo, en su funcionamiento interno adoptaron, al igual que los otros organismos autÃnomos, los principios bÃsicos del sistema feudal.
Si se analiza el texto original de 1917 del artÃculo 41 de la ConstituciÃn, y se compara con las diversas y abundantes reforma que se han hecho de entonces a la fecha a este precepto, se entenderà el nivel de resistencia de Lorenzo CÃrdova y de sus patrocinadores a las nuevas reformas constitucionales en la materia que propuso AMLO. Hay que observar con especial cuidado la reforma de 1996, que encumbrà a Josà Woldenberg como presidente del Instituto Federal Electoral, y la de 2016, que entregà a su vasallo CÃrdova la conducciÃn formal del organismo, ahora bajo el nombre de Instituto Nacional Electoral.
MaÃana continÃo con el tema de los recursos pÃblicos que han ejercido tanto el INE como los partidos polÃticos. TambiÃn abordarà la corrupta reforma constitucional de 2016, en el marco del Pacto por MÃxico, y el desempeÃo de Woldenberg como seÃor feudal del INE. Se entenderà con mÃs claridad por quà la oposiciÃn de derecha, disfrazada de sociedad civil, escogià a Lorenzo CÃrdova como orador para el mitin realizado el domingo pasado en ZÃcalo capitalino.
