I de II
RamÃn Alfonso Sallard
Raymundo Riva Palacio gozà de buena reputaciÃn, credibilidad e influencia en Ãpocas ya remotas. Sin embargo, sus obsesiones existenciales han demolido por completo una praxis periodÃstica previa, ciertamente polÃmica pero objetivamente destacada. Hoy sus textos ofrecen un permanente vaivÃn entre el fanatismo y el cinismo. En el invierno de su vida està a la vista de todos un penoso proceso de autodestrucciÃn que alcanzà la cÃspide cuando el susodicho escribiÃ: âla verdad ya es irrelevanteâ. Siguià el despeÃadero. Los datos duros asà lo demuestran.
Durante el periodo que abarca del 1 de octubre de 2024 âfecha en la que Claudia Sheinbaum tomà posesiÃn de la Presidencia de la RepÃblica– al 25 de marzo de 2026, el ejercicio periodÃstico de Raymundo Riva Palacio en su columna «Estrictamente Personal» se ha caracterizado por un mÃtodo de «decodificaciÃn» que depende casi exclusivamente de fuentes no identificadas âprincipalmente estadounidenses– y una interpretaciÃn del poder basada en la conspiraciÃn interna, en la alucinante presencia omnipotente de AndrÃs Manuel LÃpez Obrador y a la descalificaciÃn permanente a la presidenta de la RepÃblica, a quien le atribuye un papel subordinado a su antecesor y puramente âtÃcnicoâ.
En efecto, el mismo periodista que en marzo de 2004 negaba enfÃticamente la conspiraciÃn comprobada contra AMLO en el tema de los videoescÃndalos, hoy es un consumado y ferviente conspiranÃico, al mÃs puro estilo e inspiraciÃn del trumpismo MAGA.
En aquel momento, LÃpez Obrador denuncià un âcomplotâ orquestado por la âmafia del poderâ. AÃos despuÃs, Carlos Ahumada confirmà en su libro âDerecho de RÃplicaâ (2009) que la difusiÃn fue coordinada por Carlos Salinas de Gortari (âel cerebroâ), Diego FernÃndez de Cevallos (âel coordinadorâ), con participaciÃn de Juan Collado, Santiago Creel, RamÃn MartÃn Huerta, Eduardo Medina Mora y el general Macedo de la Concha, entre otros. Ahumada declarà haber recibido aproximadamente 68 millones de pesos y que Salinas negocià la liberaciÃn de su hermano RaÃl a cambio de los videos.
La postura y participaciÃn de Riva Palacio en esta trama no ha sido objeto de escrutinio suficiente, ni entonces ni ahora, a pesar de que al momento en que ocurrieron los hechos existÃa un vÃnculo laboral y financiero entre quien era en esa Ãpoca uno de los principales columnistas polÃticos del paÃs y el protagonista central del complot.
Riva Palacio nunca ha clarificado convincentemente el vÃnculo orgÃnico que tuvo con Carlos Ahumada. En junio de 2003 âapenas nueve meses antes de los videoescÃndalosâ el empresario lanzà el periÃdico El Independiente. Riva Palacio fue cofundador y director editorial de esta publicaciÃn. Ãl era, por contrato de servicios profesionales, quien decidÃa sus contenidos.
En aquella Ãpoca, Riva Palacio llegà a decir que Ahumada âno tenÃa ni pasado ni presente que pudiera poner en riesgo el negocio editorialâ. El Independiente cerrà en 2004, poco despuÃs de que estallaran los videoescÃndalos. El propio periodista narrà su paso por ese rotativo en su libro âLa prensa de los jardinesâ. Sin embargo, su versiÃn de lo sucedido y de su actuaciÃn personal frente al complot dejà mÃs dudas que certezas por las siguientes razones:
El Independiente fue financiado por el mismo empresario que (a) grabà los videos que se convirtieron en escÃndalo, (b) que acordà con Salinas y FernÃndez de Cevallos su difusiÃn estratÃgica en Televisa, y (c) que recibià pagos millonarios por ellos.
Riva Palacio publicaba entonces âcomo ahora– su columna âEstrictamente Personalâ en varios diarios del paÃs. HabÃa dirigido Notimex (1988-1990) durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, actor central del complot. Posteriormente dirigià editorialmente El Universal (2007-2008). Su trayectoria muestra una red de relaciones con casi todos los actores polÃticos y mediÃticos que participaron en la conspiraciÃn contra AMLO en distintos momentos de la trama.
La evidencia empÃrica coloca a Riva Palacio como caso emblemÃtico por sutriple condiciÃn de (1) empleado directo de Ahumada, (2) exdirector de Notimex bajo Salinas, y (3) uno de los principales columnistas polÃticos del paÃs. Este conjunto de hechos lo convierten en el caso mÃs claro de conflicto de interÃs no declarado entre quienes negaron la tesis del complot. No se requiere demostrar intencionalidad conspirativa de su parte: basta con seÃalar que tenÃa vÃnculos laborales y financieros directos con dos de los actores centrales del complot (Ahumada y Salinas) y nunca lo declarà al opinar pÃblicamente sobre el tema.
Con ese contexto y con tales antecedentes, se puede entender mejor la persistente construcciÃn narrativa de Riva Palacio durante el periodo aludido al principio –1 de octubre de 2024 a 25 de marzo de 2026–, mediante la cual ha intentado instalar en la opiniÃn pÃblica una supuesta bicefalia en el Ejecutivo mexicano. En una de sus columnas, incluso, llegà a considerar al gobierno actual como una suerte de presidencia âtÃcnicaâ. En general, su âanÃlisisâ ha operado bajo la tesis de que Claudia Sheinbaum no ejerce un mando autÃnomo, sino que existe una «presidencia compartida» u operada mediante «control remoto» desde Palenque.
Esta premisa es el motor de la columna en cuestiÃn, pero carece de sustento empÃrico en la realidad institucional del paÃs. No existe evidencia comprobable de que el expresidente LÃpez Obrador intervenga en las decisiones de gobierno. Lo que hace Riva Palacio al atribuir a instrucciones externas cualquier tensiÃn legislativa o polÃtica es, en realidad, instrumentalizar una figura retÃrica a fin de desacreditar a Claudia Sheinbaum. Su premisa de la âpresidencia compartidaâ es, lisa y llanamente, una construcciÃn literaria. Sus textos carecen de valor periodÃstico, pues se ubican entre la filtraciÃn interesada y la narrativa de ficciÃn. Pero constituyen, segÃn la legislaciÃn mexicana vigente, lo que la doctrina ha denominado âviolencia polÃtica de gÃneroâ.
Los datos duros y el anÃlisis estadÃstico del contenido de sus columnas son un manjar. Veamos:
Durante los 18 meses que llevamos de la administraciÃn actual âdel 1 de octubre de 2024 al 25 de marzo de 2026–, Riva Palacio ha redactado un total de 385 columnas, publicadas principalmente en el periÃdico El Financiero de la capital mexicana. De ellas, en 290 ha utilizado fuentes anÃnimas para respaldar sus dichos (75.3 % del total). De esas fuentes anÃnima, casi la mitad (135) le han sido filtradas por la DEA y otras agencias estadounidenses. Este tipo de fuentes representan el 35 % del total de sus textos en el periodo estudiado.
Al analizar el conjunto sus columnas, las obsesiones temÃticas de Riva Palacio saltan a la vista. Los datos estadÃsticos no mienten: a) seguridad y narco (154 columnas), b) el peso de AMLO (96 columnas), c) tensiones con Estados Unidos (77 columnas) y d) fricciones en el gabinete (38 columnas), en ese orden. A LÃpez Obrador le endilga una amplia variedad de adjetivos, incluidos algunos insultos. Pero los calificativos mÃs recurrentes son: âtitiriteroâ, âcaudillo en la sombraâ, âvengativoâ, âel verdadero poderâ y âdogmÃtico radicalâ.
A pesar de haber concluido su mandato, AMLO ocupa el 25% del enfoque total del columnista. Riva Palacio lo utiliza como un dispositivo narrativo para restar mÃrito a la actual presidenta, construyendo un personaje omnipresente sin basarse en pruebas documentales de injerencia directa en la administraciÃn actual.
SegÃn estos datos se puede concluir que Riva Palacio es: a) un periodista adicto al tema del narco y de la inseguridad; b) sus fuentes principales son agencias estadounidenses, que le filtran temas que interesan a ese paÃs; c) al difundir las filtraciones interesadas y los pronÃsticos frecuentemente fallidos de las agencias estadounidenses, se convierte en su instrumento, ya sea porque mantiene una relaciÃn orgÃnica con ellas o porque en desempeÃa un papel de âtonto Ãtilâ; d) las agencias estadounidenses y el propio columnista detestan a AMLO y le atribuyen toda suerte de acciones ilegÃtimas e ilegales; e) es vehÃculo para esparcir rumores presuntamente generados por fuentes internas.
MaÃana continÃo con esta investigaciÃn. El contenido de las columnas de Riva Palacio, al igual que el papel que este periodista desempeÃa en el contexto geopolÃtico actual, constituyen una autÃntica radiografÃa del odio. El alias de Rymundo El Rabioso no es baladÃ.
