SonoraPower Por Demian Duarte
CIUDAD DE MÉXICO.- La presidenta Claudia Sheinbaum sí que logró su objetivo tras el enérgico mensaje emitido el domingo en el Monumento a la Revolución, descubrir las intenciones de influir en las elecciones del 2027 manipulando a la opinión pública con una estrategia de choque, que busca establecer una narrativa ya muy ensayada de la oposición en México.
Está claro que a la derecha en Estados Unidos y a los grupos de poder económico que los financian en ese país, no les gusta el avance que tiene en México el proyecto de izquierda que encabeza la presidenta Sheinbaum y que se sentían muy cómodos con el régimen anterior.
Por eso están determinados a abrirle puertas al lobby del PRIAN que abiertamente promueve una intervención de fuerzas de otro país en México para regresar al poder.
El pretexto es el supuesto involucramiento de gobiernos y cúpulas del partido Morena con el crimen organizado, más allá de eso con organizaciones del narcotráfico.
El entreguismo implícito en esta estrategia es lo de menos. Sabedores de que el pueblo en México les desprecia, los vendepatrias del PAN y el PRI están determinados a ir a fondo y sueñan con que Donald Trump se decida a intervenir en México como lo hizo en Venezuela.
Lo que no recuerdan es aquella frase que describe muy bien el momento: el imperio (Roma en su momento) paga al traidor, pero lo desprecia.
La presidenta de México, conociendo todo ese contexto y se decidió a ir a fondo, descubrir la conjura política y poner en evidencia en el tono más alto posible, lo que se trama.
Obviamente la idea en México es cerrar filas, cortar de tajo con el peligro, pero al mismo tiempo dejar claro que todo se ha descubierto y que no se dejará pasar a los traidores.
Al final Sheinbaum decidió recurrir a su mayor fortaleza, el respaldo popular que da cuerpo y forma al proyecto de transformación.
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