Hermosillo, Sonora a 15 de agosto de 2026 – Aunque a simple vista proyectan una imagen ligera y vaporosa flotando en la atmósfera, una nube promedio —como un cúmulo de tamaño estándar— puede llegar a pesar alrededor de un millón de toneladas (aproximadamente 500 mil a un millón de kilogramos de masa líquida), debido a los millones de metros cúbicos de agua condensada que alberga en su estructura.

Especialistas en meteorología explican que esta enorme masa se compone de billones de diminutas gotas de agua y cristales de hielo microscópicos distribuidos en un volumen colosal. Pese a su inmenso peso, las nubes logran mantenerse suspendidas en las alturas gracias a que la densidad de estas microgotas es menor a la del aire seco que las rodea, además del constante impulso de las corrientes térmicas ascendentes que evitan que caigan de golpe a la superficie terrestre.

Por Redaccion

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