Ciudad de México a 15 de agosto de 2026 – Dentro de la diversidad del reino animal y la biología marina, los crustáceos decápodos como las gambas presentan una estructura anatómica que suele sorprender: su corazón no se localiza en el torso, sino en la región cefálica o cefalotórax, protegido directamente por el caparazón exterior.
Investigaciones biológicas detallan además que estos organismos poseen un sistema circulatorio abierto. A diferencia de los vertebrados, cuya sangre circula confinada en vasos sanguíneos y arterias cerradas, las gambas bombean un líquido denominado hemolinfa desde el corazón hacia cavidades corporales internas abiertas (senos o hemocele), bañando directamente sus órganos vitales para oxigenarlos antes de regresar al flujo central.
