Las cosas por su nombre
RamÃn Alfonso Sallard
La visibilizaciÃn de las vÃctimas de violaciones graves a derechos humanos resulta indispensable para lograr la reparaciÃn integral del daÃo. Es el paso previo, pero tambiÃn el objetivo Ãltimo de los afectados y sus familias. Hay casos de sobrevivientes de tortura, de desapariciÃn forzada y de ejecuciÃn extrajudicial que han sido invisibilizados por razones polÃticas, o bien, por problema estructurales del aparato de justicia. El agravio es mayor cuando el Estado ha criminalizado nuevamente a las vÃctimas de manera pÃstuma, a fin de evadir su responsabilidad en los hechos. El clamor, en una u otra circunstancia, es el mismo: âdi mi nombre, y en voz altaâ.Un caso extremadamente ruin, por la mendacidad con la que se condujo el entonces presidente de la RepÃblica, Felipe CalderÃn Hinojosa, fue el que se registrà el 19 de marzo de 2010. Esa noche, los jÃvenes Javier Francisco Arredondo Verdugo y Jorge Antonio Mercado Alonso, alumnos de excelencia del Instituto TecnolÃgico de Estudios Superiores de Monterrey, fueron asesinados por soldados al interior del campus de esa instituciÃn privada en Monterrey.
DespuÃs de que ocurrieron los hechos, la SecretarÃa de la Defensa Nacional (Sedena) afirmà que los jÃvenes eran sicarios que habÃan atacado a los militares y que estaban armados âhasta los dientesâ. Justamente ese fue el tÃtulo del documental transmitido por Netflix[i] que exhibiÃ, en toda su magnitud y crudeza, lo que CalderÃn definià en su momento como âdaÃos colateralesâ, es decir, poblaciÃn civil asesinada por agentes del Estado durante alguna acciÃn armada en contra de la delincuencia organizada. Complementà la visibilizaciÃn de lo sucedido las denuncias de los familiares de ambas vÃctimas, y la campaÃa de difusiÃn emprendida por el colectivo #TodosSomosJorgeyJavier.
Tuvieron que pasar nueve aÃos y dos gobiernos que evadieron su responsabilidad âel primero del PAN y el segundo del PRI– para que el Estado mexicano reconociera que Javier Francisco Arredondo Verdugo y Jorge Antonio Mercado Alonso no eran sicarios, sino estudiantes de excelencia; que no portaban armas y que los militares involucrados manipularon la escena del crimen.
Tres meses y medio despuÃs del inicio de la actual administraciÃn, el 19 de marzo de 2019, se realizà un acto de disculpa pÃblica presidido por quienes ocupaban entonces los cargos de secretaria de GobernaciÃn y presidente de la ComisiÃn Ejecutiva de VÃctimas (Ceav), Olga SÃnchez Cordero y Jaime RochÃn del RincÃn, respectivamente.
El titular de la CEAV repitià una y otra vez los nombres de los jÃvenes. Lo hizo no sÃlo por el derecho de las vÃctimas directas e indirectas al honor y al buen nombre, sino tambiÃn para hacer valer el derecho a la verdad. Fue aquel un ejercicio de memoria, para no olvidar. Y es que no se pueden promover y defender los derechos humanos en abstracto, o guardar silencio sobre una ejecuciÃn extrajudicial. Hay que decir las cosas por su nombre.
Es importante precisar el concepto de vÃctima y su evoluciÃn histÃrica. En lenguaje comÃn, vÃctima es toda aquÃlla persona que sufre, ya sea por acciÃn propia o de otros, incluso por hechos de la naturaleza. TambiÃn se considera vÃctima a quien es engaÃado, perseguido o abandonado. En tÃrminos jurÃdicos, una persona ha sido victimizada cuando cualquiera de sus derechos ha sido violado por actos deliberados o maliciosos.
BenjamÃn Mendelsohn (23/04/1900â25/01/1998), criminÃlogo judÃo de origen rumano, fue el primero en realizar un estudio sistematizado de las vÃctimas (1940). Hasta entonces, eso no ocurrÃa. El derecho penal se enfocaba en el victimario y dejaba de lado a la vÃctima.
Mendelsohn fue quien sugirià crear una ciencia independiente: la victimologÃa. Ãl y Hans von Hentig (09/06/1887â06/07/1974), criminÃlogo alemÃn, son considerados los padres de la victimologÃa, que parte de una premisa bÃsica: No hay justicia si no se toma en cuenta a la vÃctima.
En el desarrollo de la victimologÃa destacan tres teorÃas: a) conservadora, b) liberal y c) socialista. La primera se concentra en la norma. La segunda sostiene que vÃctima y victimario interactÃan, al punto de que un victimario tambiÃn puede ser vÃctima. La tercera se origina en el libro UtopÃa de TomÃs Moro.
Como antecedentes habrÃa que seÃalar: a) Convenios de Ginebra de 1864 âpara mejorar la suerte que corren los militares heridos de los ejÃrcitos en campaÃaâ; b) DeclaraciÃn de San Petesburgo de 1868 para prohibir el uso de ciertos tipos de armas durante un conflicto bÃlico; c) Conferencias de la Haya de 1899 y 1907, inspiradas en los trabajos del Proyecto de declaraciÃn concerniente a las leyes y costumbres de la guerra en Bruselas, 1874; d) las dos guerras mundiales del siglo XX (1914â1918 y 1939–1945); y e) la Carta de las Naciones Unidas (1945), que dio origen a la ONU.
El derecho de guerra ya existÃa mediante el derecho consuetudinario. Sin embargo, a partir de entonces surge una serie de mecanismos e instrumentos internacionales que colocan en el centro del escenario la dignidad humana. Empieza a desarrollarse entonces el derecho internacional de los derechos humanos con un enfoque orientado a las vÃctimas.[ii]
Como consecuencia de la guerra, surge la necesidad de dar acompaÃamiento psicosocial a sus vÃctimas. Se definen los crÃmenes de guerra y los crÃmenes de lesa humanidad, entre ellos el asesinato de civiles, el exterminio, la esclavitud, la tortura, el apartheid y varios mÃs. DespuÃs aparecen las comunidades emocionales,[iii] que se enfocaron en la psicopatologÃa que afecta a las vÃctimas, conocida inicialmente como neurosis de guerra. A partir de la invasiÃn estadounidense a Vietnam cambià su denominaciÃn a Trastorno de EstrÃs PostraumÃtico.
En cuanto a MÃxico, el camino de las vÃctimas ha sido bastante tortuoso. La primera norma sobre el tema data de 1969: Ley sobre Auxilio a VÃctimas (Estado de MÃxico). En los aÃos 80 del siglo XX, el Instituto Nacional de Ciencia penal (Inacipe) fundà la primera cÃtedra. Luego, en 1989, surgià el Programa de AtenciÃn a vÃctimas de la ProcuradurÃa General de Justicia del DF. En 1993, una reforma al artÃculo 20, apartado C, de la ConstituciÃn, reconocià derechos de vÃctimas del delito. Finalmente, el 9 de enero de 2013 se promulgà en el Diario Oficial de la FederaciÃn la ley General de VÃctimas.
Se recorrià un camino largo para llegar a ese punto: tuvo que ocurrir el movimiento estudiantil y la matanza del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco; el halconazo de junio de 1971; la guerrilla rural y urbana en los 60 y 70, y la consiguiente Guerra sucia desplegada por el Estado mexicano para aniquilar a los combatientes.
La primera vÃctima de desapariciÃn forzada en esa Ãpoca fue Epifanio AvilÃs Rojas. DespuÃs ocurrirÃan cientos mÃs, documentadas principalmente por el Comità Eureka, presidido por Rosario Ibarra de Piedra, y la asociaciÃn AFADEM de Tita Radilla, hija de la primera vÃctima de desapariciÃn forzada en MÃxico (Rosendo Radilla Pacheco), que merecià una condena al Estado mexicano por parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
A su vez, la CNDH realizà una investigaciÃn y entregà un informe en 2001 sobre desapariciones. Como consecuencia se creà la FEMOSPP (FiscalÃa Especial para Movimientos Sociales y PolÃticas del Pasado), que judicializà varios casos de la Guerra Sucia.
Pero fue, sin duda, la guerra desatada por Felipe CalderÃn, presuntamente contra el narco, la que desatà la barbarie y colocà a MÃxico en un tobogÃn de violencia y sangre que no ha cesado 18 aÃos despuÃs, a pesar de la nueva polÃtica implementada por el actual gobierno.
Ciertamente, en los primeros aÃos, el gobierno de AMLO logrà contener el Ãndice de criminalidad, y a partir del segundo trienio el descenso ha sido pequeÃo pero constante. Desde luego, eso no es suficiente. Y no me refiero solamente a las polÃticas pÃblicas, sino tambiÃn a la voluntad polÃtica de pronunciar los nombres de las vÃctimas, en voz alta, y de castigar a los principales criminales, entre los cuales no se puede omitir el nombre de Felipe CalderÃn Hinojosa.
[i] TambiÃn se puede ver en:Â 1https://www.youtube.com/watch?v=QoPS9RkP4BU
Youtube.
[ii] Macleod, M. & De Marinis, N. (eds.). (2019). Comunidades emocionales. Resistiendo a las violencias en AmÃrica Latina, primera ediciÃn en espaÃol: agosto de 2019, Universidad AutÃnoma Metropolitana e Instituto Colombiano de AntropologÃa e Historia. TÃtulo original: Macleod, Morna y Natalia de Marinis (eds.) (2018). Resisting Violence. Emotional Communities in Latin America, Estados Unidos/Reino Unido: Palgrave Macmillan. TraducciÃn: Michael Picard y Carolina Carter.
[iii] Mendoza GarcÃa, J. (2015). Memoria de las Desapariciones durante la Guerra Sucia en MÃxico. Universidad PedagÃgica Nacional.
