RamÃn Alfonso Sallard
El acelerado deterioro cognitivo de Donald Trump se constata diariamente mediante demostraciÃn empÃrica. La sabidurÃa de Juan Gabriel definià la cosa con sencillez: âlo que se ve no se juzgaâ. Sin embargo, algunos seguidores del presidente estadounidense niegan esta realidad fÃctica por mero sesgo de confirmaciÃn. Otras voces mÃs escrupulosas reclaman diagnÃsticos clÃnicos inobjetables.
Como esa informaciÃn es de acceso restringido, lo que queda es un anÃlisis acadÃmico riguroso, que incluya marcos teÃricos completos sobre narcisismo maligno, psicopatÃa primaria y secundaria, neurociencia de la psicopatÃa y otros. Varios acadÃmicos de la Ivy Liague, el exclusivo grupo de ocho universidades de Ãlite estadounidenses, han desarrollado trabajos serios al respecto.
Incluso un mÃdico mexicano (HÃctor Frisbie) que reside en Estados Unidos y que cuenta con diversos espacios en medios de comunicaciÃn y redes sociales, compartià hace tiempo una apreciaciÃn personal a partir de su experiencia y conocimiento del tema, y explicà tambiÃn sus razones para hacerla pÃblica. SegÃn este diagnÃstico, Trump padece demencia frontotemporal. La amplia entrevista que le hizo el periodista Julio HernÃndez LÃpez (Julio Astillero) està disponible en su canal de YouTube. A partir de entonces, Frisbie ha documentado diariamente las conductas del sujeto en cuestiÃn que refuerzan su evaluaciÃn inicial.
Por regla general, los profesionales de la salud mental tienen cÃdigos Ãticos como el Principio de Goldwater que prohÃbe diagnosticar a personas pÃblicas sin haberlas evaluado directamente. Un diagnÃstico psiquiÃtrico, por ejemplo, requiere entrevistas clÃnicas estructuradas, pruebas psicomÃtricas, historia mÃdica completa, etc. Pero los enormes avances cientÃficos y el uso de la Inteligencia Artificial aplicada a la salud han modificado por completo este modus operandi.
El acceso a fuentes primarias mediante IA y la posibilidad de evaluar integralmente un caso, o compararlo con otros usando estas herramientas, han posibilitado saltos cuantitativos y cualitativos en el terreno mÃdico, incluida la salud mental. Por ejemplo, hoy es posible analizar con rigor, mediante estos instrumentos, casos documentados como los de Ted Bundy, Jeffrey Dahmer y otros asesinos seriales estudiados cientÃficamente, y luego comparar sus estructuras de personalidad desde el psicoanÃlisis y la neurociencia.
A partir de tales hallazgos se pueden buscar tambiÃn evidencias pÃblicas de trastornos psicolÃgicos o psiquiÃtricos, o bien de rasgos claros de algÃn tipo de demencia en actores polÃticos vivos y actuales, como es el caso de Donald Trump, en el entendido de que no se trata de diagnÃsticos clÃnicos, sino de anÃlisis acadÃmicos multidisciplinarios con fines informativos. En ese contexto deben considerarse las aportaciones de diversos autores.
Tomemos dos casos para ilustrar mejor este tipo de investigaciÃn, de carÃcter medico-legal basada en fuentes primarias, acadÃmicas y periodÃsticas en ese orden. Los casos son: Ted Bundy y Fred Trump, padre del actual presidente de Estados Unidos. En cuanto al asesino en serie, se documentaron ampliamente sus rasgos psicopÃticos y tambiÃn se realizà un anÃlisis neuropsicolÃgico retrospectivo. Sobre Fred Trump, a su vez, existe amplia y rigurosa evidencia sobre su demencia, que fua la causa subyacente de muerte (la primaria fue neumonÃa).
ÂPor quà comparar los expedientes de estos dos casos con el deterioro cognitivo actual de Donald Trump, evidente casi para todos? Porque la estructura de personalidad de Bundy (narcisismo patolÃgico y psicopatÃa) es muy parecida a la del actual presidente de Estados Unidos. AdemÃs, el factor genÃtico tambiÃn suma: Fred Trump padecià un tipo de demencia (alzheimer), de inicio tardÃo (86 aÃos), con un alto riesgo hereditario. De hecho, dos de sus familiares tambiÃn fueron diagnosticados con demencia: Maryanne Trum Berry (hermana) y John Walter (primo).
A travÃs de herramientas avanzadas de IA tuve acceso a fuentes primarias clave para realizar una reconstrucciÃn forense de la historia mÃdica de Fred Trump: registros mÃdicos presentados en procedimientos judiciales (aÃos 90 del siglo XX), certificado de defunciÃn oficial, expedientes clÃnicos hospitalarios y testimonios jurados de familiares en litigios testamentarios. A esta documental se sumaron fuentes acadÃmicas y mÃdicas (literatura cientÃfica sobre genÃtica de alzheimer, estudios sobre herencia del gen APOE e investigaciÃn sobre riesgo familiar de demencia), asà como diversas fuentes periodÃsticas de investigaciÃn (principalmente The Washington Post y The New York Times).
De esta manera es posible documentar la lÃnea temporal de deterioro cognitivo de Fred Trump y compararla con la que padece actualmente su hijo Donald. Las coincidencias son abundantes. Por lo demÃs, una historia parental de demencia, como la que tiene la familia Trump, representa el doble de riesgo de que los hijos padezcan este u otro tipo de demencia. El patrÃn sugiere componente genÃtico mÃs allà de APOE solo.
El material de investigaciÃn es abundante. Sin embargo, es tema de un trabajo acadÃmico en curso, no de este espacio. Cierro el presente artÃculo con una declaraciÃn del asesino serial Ted Bundy, expresada en sus aÃos finales, que tambiÃn puede ser suscrita Ãntegramente por Donald Trump: «No me siento culpable por nada. Siento lÃstima por las personas que sienten culpa».
