RamÃn Alfonso Sallard

La internacional reaccionaria a la que pertenecen polÃticos, periodistas e intelectuales del antiguo rÃgimen machacaron durante seis aÃos que los megaproyectos de AMLO eran producto de âcaprichos y ocurrenciasâ, minimizando su condiciÃn estratÃgica para el desarrollo econÃmico y humano del paÃs, y el contexto geopolÃtico en el que se diseÃaron.

Hoy que existe una nueva guerra mundial por el petrÃleo, la refinerÃa de Dos Bocas sÃlo puede entenderse bajo la Ãptica de un concepto que la presidenta Claudia Sheinbaum destacà el 18 de marzo, en el aniversario de la expropiaciÃn petrolera del general LÃzaro CÃrdenas: âsoberanÃa nacionalâ. Tan lejos estuvo AMLO de actuar por motivos banales que hasta se dio el lujo de gritar tres âviva MÃxicoâ en la Casa Blanca ante un sonriente Donald Trump, que le aplaudià festivamente el desafÃo sin entender su significado polÃtico e histÃrico.

SegÃn la Real Academia de la Lengua, capricho significa voluntad arbitraria, caprichosa o extravagante que ignora las reglas ordinarias, en tanto que las ocurrencias son ideas inesperadas o sucesos casuales, incluso ingeniosos. Pero cualquiera que hubiese observado a LÃpez Obrador con objetividad durante su larga trayectoria pÃblica sabrÃa que esa caracterizaciÃn es completamente ajena a su praxis polÃtica. Si algo exhibÃa AMLO era, precisamente, una visiÃn estratÃgica a largo plazo y una planificaciÃn detallada de su proyecto de naciÃn, difundido hasta el cansancio en las plazas pÃblicas y en sus libros.

La improvisaciÃn solamente ocurrÃa en las conferencias de prensa maÃaneras o ante alguna eventualidad que requiriera una respuesta rÃpida, no ante los temas delicados o de fondo, asà fuesen coyunturales. Como nunca negà un rasgo de su personalidad, que describÃa como la tÃpica sangre caliente del trÃpico, en tales casos ejercÃa la autocontenciÃn e incluso se burlaba de ella. Por eso no hablaba de corrido: para pensar mejor lo que decÃa.

Si los adversarios de AMLO hubiesen seguido su ejemplo, Ricardo Anaya no hubiese hecho el mÃs espantoso de los ridÃculos, absolutamente nÃtido hoy, pero no tan claro en 2018, cuando lanzà una de las perlas mÃs memorables de la polÃtica mexicana: «El mundo va a cambiar mÃs en los prÃximos cinco aÃos que en los Ãltimos cincuenta… el petrÃleo va a dejar de ser importante». Esta caprichosa ocurrencia ocupa en la actualidad la cÃspide de las profecÃas fallidas. En efecto, la historia del paÃs reserva un lugar especial para aquellos que, como lo hizo el entonces candidato presidencial panista, confunden sus deseos con la realidad.  

Han pasado los aÃos y el vaticinio de Anaya, originado en su fe tecnocrÃtica neoliberal, envejecià con la misma gracia del bailecito de Trump en sus mÃtines, cuando se jacta de hacer grande a âAmÃricaâ otra vez. En los hechos, desde luego, el petrÃleo no solo no dejà de ser importante, sino que se convirtià en el epicentro de la mayor agresiÃn militar que el mundo haya visto en dÃcadas.

De hecho, la guerra contra IrÃn registrà una escaramuza previa en Venezuela. Quizà la nula respuesta del ejÃrcito de ese paÃs al operativo estadounidense mediante el cual fueron secuestrados el jefe de Estado, NicolÃs Maduro, y su esposa Cilia Flores, despuÃs de asesinar a todo su equipo de seguridad, envalentonaron al presidente de EU para ir por el petrÃleo de la antigua Persia. Como es obvio a estas alturas, la caprichosa ocurrencia trumpista ha resultado un fiasco de antologÃa, de tal suerte que el estadounidense es hoy el payaso de las cachetadas. El hazmerreÃr del mundo. La vergÃenza de un amplio sector de estadounidenses. Incluso, a pesar de que el personaje ha demostrado una ausencia total de empatÃa para las niÃas asesinadas en IrÃn, hay quienes sienten pena ajena por Ãl, dada la magnitud del ridÃculo que està protagonizando.

En contraparte, uno de los presuntos âcaprichos y ocurrenciasâ de AMLO âla refinerÃa de Dos Bocas–, en el contexto geopolÃtico actual, adquiere una relevancia que todavÃa no es reconocida a cabalidad, porque la obsesiÃn del antiobradorismo por su persona es rabiosa, caprichosa y ocurrente. Odian con odio jarocho al expresidente. Le atribuyen caracterÃsticas que nunca ha tenido y que, en todo caso, los propios odiadores detectan al mirarse al espejo.

Sin duda, el tiempo le dio la razÃn a AMLO y exhibià a sus crÃticos. Su visiÃn estratÃgica de largo plazo no se limità a la refinerÃa de Dos Bocas, sino que tambiÃn se extendià a la adquisiciÃn de Deer Park, a las plantas coquizadoras, a la modernizaciÃn de todas las refinerÃas, al rescate financiero de Pemex y a todo el entramado legal que se aprobà para proteger constitucionalmente a la petrolera del Estado y tambiÃn a la ComisiÃn Federal de Electricidad.

A la vista del descontrol actual de Donald Trump, que amenaza y agrede a diestra y siniestra, muchos se preguntan: ÂCÃmo le hizo AMLO para llevarse bien con Ãl e incluso ser destinatario de su respeto? ÂCÃmo le hizo para que MÃxico no fuera agredido por el orate de la Casa Blanca cuando gobernà por primera vez su paÃs?

La clave està en la capacidad de AMLO para leer a las personas. Y, desde luego, a una muy estudiada estrategia, producto del anÃlisis de datos duros, sobre cÃmo tratar a un psicÃpata narcisista y salir ileso del intercambio.

No hay que olvidar que AMLO se entrenà previamente con personajes caprichosos y ocurrentes como Ricardo Anaya, pero, sobre todo, con Vicente Fox. En efecto, al igual que los estadounidenses, nosotros tambiÃn tuvimos a nuestro imbÃcil. Por algo le decÃan El Alto VacÃo (Ãcida aportaciÃn muÃozlediana).

Por Redaccion

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