Con el inicio del verano, Hermosillo se llena de color, sabor y tradiciÃn con la llegada de las pitayas, ese fruto rojo intenso que conquista paladares y corazones. Proveniente de CarbÃ, esta fruta, tambiÃn conocida como el âoro rojo del desiertoâ, se convierte en un sÃmbolo de identidad sonorense durante la temporada.

Desde temprano, las pitayeras llegan al centro de la capital, especialmente a los alrededores del Mercado Municipal, para ofrecer esta delicia entre cubetas, cajas de cartÃn y el caracterÃstico llamado que anuncia su presencia: âÂPitayas!â. Para muchos, como Armando Mendoza, residente de Phoenix, comer pitayas en Hermosillo es una experiencia imperdible que revive recuerdos y costumbres de infancia.

El ritual de elegir, abrir y saborear las pitayas es parte del verano en Sonora. Con una cÃscara espinosa, su interior rojo brillante y dulzura inconfundible, este fruto no solo alimenta, tambiÃn conecta a las personas con sus raÃces y con la tierra que lo produce.

Por Redaccion

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