Las cosas por su nombre
Por RamÃn Alfonso Sallard

En el debate del domingo pasado, XÃchitl GÃlvez acusà a Claudia Sheinbaum de ânarcocandidataâ sin aportar indicio alguno de la presunta actividad ilÃcita de su adversaria. Lo que hizo, en realidad, fue salir del clÃset: asumià pÃblicamente la maternidad de la campaÃa de trolls centers y bots que ha contaminado las redes sociales desde enero pasado, en la cual se han utilizado etiquetas que vinculan al presidente y a la candidata presidencial de Morena con el narcotrÃfico.
A excepciÃn de los fanÃticos anti AMLO, que bucean con renovado placer en las letrinas mediÃticas, una buena cantidad de analistas polÃticos âincluidos algunos crÃticos de la 4T como Renà Delgado y Roberto Zamarripaâhan alertado sobre el riesgo de continuar por ese camino sin retorno.
El problema es que la autoridad electoral permanece impÃvida ante la calumnia, como si combatirla e impedirla fuera algo ajeno a su responsabilidad legal y constitucional. Ellas y ellos tendrÃan que recordar el poema de Martin NiemÃller: âPrimero vinieron por los socialistas, y guardà silencio porque no era socialistaââ
No estoy dando ideas a nadie, pero no serÃa extraÃo que, para hacer reaccionar al omiso INE, algunos activistas digitales promovieran etiquetas de narcoconsejeros y narcoconsejeras electorales con nombres y apellidos. Por lo menos, para que sepan lo que se siente. Como decÃa el fallecido cronista de Tepito, Armando RamÃrez: Âquà tanto es tantito?
Un dÃa despuÃs del debate, XÃchitl confesà a su vocero oficioso, Ciro GÃmez Leyva, que habÃa tachado de ânarcocandidataâ a Claudia porque Ãsta, previamente, la habÃa seÃalado como âcorruptaâ. Tal cual. No importa la evidencia probatoria, sino el efecto mediÃtico instantÃneo. Independientemente del infantilismo reactivo, lo que mÃs preocupa es la banalizaciÃn de un fenÃmeno social âel narcotrÃficoâque, al utilizarse polÃticamente, produce violencia y termina por revertÃrsele a quienes promueven esta prÃctica.
Por lo demÃs, entre una acusaciÃn y otra existen diferencias notables. Mientras que la panista sÃlo tiene su palabra como sustento, sin aportar modo, tiempo y lugar, la candidata presidencial de la 4T presentà nuevas evidencias de los negocios de su adversaria al amparo del poder, que ya han sido denunciados penal y administrativamente por Morena, en la parte institucional, y por diversas personas, de manera individual. El principal denunciante es VÃctor Hugo Romo, ex jefe delegacional de Miguel Hidalgo.
Lo peor del caso es que, ante la evidencia presentada en el debate, XÃchitl reconocià que tuvo contratos con el gobierno federal que favorecieron a sus empresas, precisamente cuando se desempeÃaba como alta funcionaria de la administraciÃn foxista. Lo que hizo, en tÃrminos legales, fue una confesiÃn de parte, voluntaria y sin coacciÃn, que puede ser utilizada en su contra en tribunales. HabrÃa que verificar la prescripciÃn de los delitos, pero claramente se configura trÃfico de influencias, enriquecimiento ilÃcito, cohecho, uso indebido de atribuciones y otros. En tÃrminos polÃticos, dio pie para que su confesiÃn sea utilizada por la propaganda de contraste del adversario. Y la sanciÃn, en ese terreno, puede ser todavÃa mÃs oprobiosa de lo que hasta hoy ha sido.
Como la prÃctica de hacer negocios al amparo del poder pÃblico se convirtià en un modus operandi de XÃchitl GÃlvez, los casos de trÃfico de influencias mÃs recientes son totalmente judicializables. Es decir, puede ser sancionada administrativa y penalmente una vez que termine la campaÃa presidencial. Por si fuera poco, la panista traspasà una lÃnea roja al agraviar maliciosamente a la familia de su adversaria. Por ese camino no hay retorno.
La utilizaciÃn polÃtica del narcotrÃfico, y el efecto bumerang que produce, puede ejemplificarse claramente con Felipe CalderÃn, auto exiliado en EspaÃa ante el temor fundado de ser encarcelado en MÃxico. Este individuo, que declarà la guerra al narcotrÃfico para legitimar su ascenso fraudulento a la presidencia de la RepÃblica, tuvo el atrevimiento de nombrar a Genaro GarcÃa Luna como responsable de su presunta cruzada contra el crimen organizado, a pesar de las evidencias previas que lo vinculaban con grupos delincuenciales.
Hoy, su secretario Seguridad PÃblica, que se encuentra preso en Estados Unidos desde hace varios aÃos y que ya fue declarado culpable de narcotrÃfico por un jurado popular, està a la espera de ser sentenciado por el juez de la causa en Nueva York, lo cual ocurrirà en junio, justo despuÃs de las elecciones en MÃxico. Pero todavÃa queda casi un mes de campaÃa, y en ese lapso puede alentarse una campaÃa masiva que exhiba la complicidad de CalderÃn con el narcotrÃfico. Ya sea por acciÃn u omisiÃn, su presunta culpabilidad tiene asideros legales. Ante la embestida de XÃchitl en el debate, que etiquetà al de AMLO como un ânarcogobiernoâ, Claudia Sheinbaum fue clara: âel Ãnico narcogobierno que ha existido en MÃxico es el de CalderÃnâ.
Supongamos que existiera en lo que resta de las campaÃas electorales una propaganda masiva con esas caracterÃsticas. Ahà sÃ, Âel INE intervendrÃa? Porque, hasta la fecha, solamente se ha esmerado en censurar al presidente y a la coaliciÃn oficialista por expresiones que âponen en riesgo la equidad de la contiendaâ, pero que estÃn a aÃos luz de los dichos de la derecha. En el tema de las narcoetiquetas, por ejemplo, el INE se ha declarado incompetente para investigar. ÂSolamente intervendrÃan si se llevara tambiÃn al baile a las consejerÃas? No es un tema menor, que pueda banalizarse sin consecuencias.

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